El Resumón profesionales en la desinformación

viernes, 9 de junio de 2017

Tengo mal de Diógenes: Acumulo pestañas del navegador compulsivamente.

Con mucho dolor confieso que cerré las pestañas pornos para el pantallazo. Algo de dignidad me queda 

En los casi diez años de este blog, es primera vez que para escribir me dediqué a investigar profundamente, buscando  expertos en la materia(?).
Según su majestad Wikipedia(fue lo primero que hallé), que hace días me pide plata(hasta wikipedia me recuerda que soy pobre), el mal de Diógenes o Síndrome de Diógenes es “ un trastorno del comportamiento que afecta, por lo general, a personas de avanzada edad (cada minuto caigo más dentro de ese nicho)que viven solas (a nadie le falta dios, salvo a mí. Snif). Se caracteriza por el total abandono personal y social (no pedí nacer), así como por el aislamiento voluntario en el propio hogar (justamente eso hago escribiendo esto) y la acumulación de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos”.
Bueno, en mi caso,  la acumulación no es de grandes basuras y desperdicios domésticos, ni tampoco tengo abandono de la higiene personal (me baño sagradamente todos los días martes y jueves, siempre y cuando caigan en día par). Mi problema es en realidad la acumulación de pestañas del navegador.
Sí, al igual cómo una persona comienza a acumular cachureos porque siente que en algún momento servirán, yo acumulo pestañas que pienso que en un futuro no muy lejano me serán de utilidad.
Es así como tengo hace semanas pestañas con videos en Youtube de una canción o cualquier weá que me gustó en su momento. A pesar de qué hace rato no miro el video, no lo cierro
También guardo pestañas con información de Wikipedia, siempre con datos inservibles para la vida real, o de alguna página que descubro y con la que me comprometo mentalmente a seguir, para dejarla en el olvido absoluto.
Tengo, además, varias pestaña de twitter que van acumulando a su vez cientos o miles tweet nuevos. No existe razón para esto, pero al final siento que actualizar en distintas pestañas, me entrega distinta información, y así no se me escapa nada del acontecer nacional, ni el último eliminado de Master Chef.
Lo mismo me pasa con Facebook. Puedo tener varias pestañas de Facebook, y al final no le presto atención a ninguna.
 Lo peor, es que dejo link con datos de pega que me tincan, y que siento le darán un vuelco positivo a mi vida, pero a las que finalmente no postulo. Cuando las vuelvo a ver, caducaron hace meses.
Y así un largo etcétera  de motivos para dejar pestañas sin cerrar. Con todo esto, y al cierre de esta edición, acumulo más de 25 pestañas abiertas (tiré un número alzar. Me dio paja contarlas).
Pero no es de algo de lo que me sienta orgulloso. Para nada. Al igual que una persona que acumula basura, yo me veo perjudicado por este problema.
Abrir el navegador y esperar que 30 pestañas carguen, hacen que el computador corra más lento que Oscar Pistorius sin las piernas ortopédicas. Y no solo eso, el computador sigue lento una vez que las pestañas cargan, y en serio, a ratos se hace insufrible…
A tal punto he llegado, que veces tengo tantas ventanas abiertas, que se achican y no se ven los logos. Esto es un caos, porque llegar a la pestaña que buscaba, se puede convertir en todo un desafío. Y peor con el computador lento.
Pero entonces si tengo tantos dramas ¿Por qué chucha no cierro las ventanas que no volveré a usar?, se preguntarán.
Al igual que una persona que acumula cosas, tengo una seria dificultad para dejar ir lo que ya no uso, incluso esto me genera angustia, ansiedad y malestar. Casi como si estuviera perdiendo un ser querido al apretar cerrar..
De hecho, mi última gran crisis en la vida fue cuando mi antiguo computador murió inesperadamente, llevándose consigo al menos 20 pestañas que guardaba con amor durante semanas e incluso meses.
Lo bueno es que volví a acumular pestañas y la vida me dio una nueva oportunidad.
En realidad no tengo ningún problema..¿Qué de malo hay en esto?..
¡Puta que está lento este computador de mierda...!
¡¿Y dónde chucha está la pestala del blog para subir esta weá?!

PD:
También sufro el mal de diógenes en mi escritorio...
Parece que realmente esto es un problema 


¡¡Ayudaaa !! 😕

No se vive de salvar la tierra: Estos son los trabajos de los personajes de Dragon Ball


Cómo ya he escrito anteriormente (acá y acá) lo mío con Dragon Ball, más que fanatismo, es un amor, con altos y bajos, incluso quiebres.
Tanto ha llegado este longevo amor, que me dado la flojera de recordar todas las pegas que han tenido los personajes del anime.
Sí, porque a pesar de que es una serie de pelea, de combos y kame hame ha no se vive.

Yamcha, el beisbolista

El personaje más vilipendiado de todo Dragon Ball fue uno de los primeros en asumir que de elevar el ki no vive el hombre.
Es por eso que lo vemos en los primeros episodios de Dragon Ball Z jugando béisbol, deporte que le viene como anillo al dedo, sobre todo cuando hay una mocha y él demuestra que a un ser humano normal le puede sacar la cresta.
Si bien no sabemos por qué no retomó su carrera como beisbolista, sus habilidades siguen intactas, de hecho, gracias a él el universo siete se impone por estrecho margen en el torneo de béisbol contra el universo seis, en un hilarante episodio de Dragon Ball Super.

 Krilin, el policía 

El personaje que más veces ha muerto en la historia de los animés, se dedicó gran parte de su vida a pecharle comida y techo al maestro Roshi.
Pero la buena vida se le acabó cuando decidió formar familia con 18,  con quien tuvo una  hija llamada Marron. Con estos antecedentes, tuvo que salir a buscar una pega para que no faltaran pañales para su bebé.
Lo bueno es que rápidamente encontró su vocación y se transformó en paco, pero de los buenos, no de esos amigos de lo ajeno que vemos por acá.
Gracias un nivel de pelea sobre el promedio, se convirtió en un experto en acabar con los portonazos.

7 Trunks, el empresario

Uno de los personajes más carismáticos de la historia de Dragon Ball, terminó siendo el heredero lógico de la fortuna de la Corporación Cápsula.
Por lo mismo en Dragon Ball GT, si bien se nota que le pega harto a los negocios, lo vemos agobiado por las responsabilidades de presidir tamaña empresa. De hecho, empujado un poco por eso, termina aceptando sin mucho reclamar subirse a la nave especial para buscar las esferas de estrellas negras.
 Gohan, el estudiante , doble de acción y próximo científico.

La eterna promesa de los Guerreros Z estaba destinado a terminar estudiando. Desde chico Milk hizo lo posible para que Gohan no fuera una oveja descarriada como su padre, por lo que le inculcó que para el futuro eran más necesario ser un trabajador que un guerrero que evitara la destrucción de todo el planeta.
Fue así como Gohan terminó estudiando y olvidando para siempre su faceta de guerrero.
Además, gracias a que es el yerno de Satán, no tiene problemas para pagar sus estudios superiores, evitando así tener que recurrir a becas y cosas por el estilo (te envidiamos).
En Super lo vemos pituteando como doble de acción en una película del gran Saiyaman.
En GT ya terminó sus estudios (no todos tardamos una década en egresar) y al parecer tiene trabajo( todo es confuso en GT).

 Picoro, el niñero(?) 
No sabemos bien si Videl y Gohan le pagan a Picoro para cuidar a Pan. Tampoco Picoro necesita plata, si total no come, solo toma agua, aunque lo hemos visto degustando de comida. Bueno, incongruencias de Toriyama.
La cosa es que Picoro ha dedicado parte su vida a ser el niñero de la hija de su discípulo, trabajo que ha hecho con dedicación y profesionalismo.

Ten Shin Han y su propia pyme

Ten es probablemente uno de los más emprendedores de todos los personajes de Dragon Ball.
Muchos pensamos que el personaje se pasaba la vida entrenando y cazando, incluso, se llegó a rumorear que Ten era agricultor.
Pero todo cambió cuando  Dragon Ball Super  lo vemos liderando su propio Dojo. 
Esperemos que esta pyme siga en pie.

 17, el guardabosques 

A todos nos sorprendió el vuelco que tuvo la vida de 17, quien en la saga de Cell lo vimos determinado a matar a Goku.
En Super se transformó en guardabosques, pega que le apasiona, y por la cual pasa extensas horas protegiendo los animales de su alrededor.
Todos merecemos segundas oportunidades.

 Milk, la dueña de casa

Uno de los trabajos menos reconocidos es el de dueña de casa, y pasa algo parecido en el mundo Dragon Ball.
Lo de Milk es para ponerse de pie y aplaudir, ya que hacerse cargo de un hogar con un marido como Goku, que no trabaja, y que pasa años muerto porque se le para la gana,  debió ser difícil, además, de tener la responsabilidad de criar solita a Gohan.
Lo bueno es que en Dragon Ball Super Goku  madura un poco y toma algo de conciencia.

 Goku, el agricultor y guardia de seguridad.

El guerrero más fuerte de todo el universo siete, el que puede sacarle la cresta a Freezer, Cell, Baby o Black Goku, también tuvo que ingresar al mundo laboral, empujado por su esposa Milk, cansada de pasar miserias y comer semillas del ermitaño para calmar el hambre.
Goku es el menos entusiasta de todos los trabajadores  de Dragon Ball, por lo que intenta por todos los medios de zafar de su responsabilidad  como jefe de hogar.
A pesar de eso, ha tenido dos pegas, ambas sin lograr gran éxito. Ha sido agricultor por largos pasajes de Dragon Ball Super y también guardia seguridad, pega para la cual tuvo que vestirse formal y cambiar su característicos peinado.
Todo sea por los sucios pesos.

(escrita originalmente para plan9 )

miércoles, 26 de abril de 2017

Mal pensando


Creo que tengo un problema importante que  realmente no sé cómo superarlo:  soy terriblemente mal pensando.
Igual a veces pienso que el problema no soy, es del resto que es demasiado ingenuo a la hora de hablar o hacer cosas.
Me di cuenta de esta situación una vez que fui a comprar pasajes para viajar en bus. Llegué al lugar de siempre, soy fiel a mi empresa de buses hasta la muerte (no, no es Turbus), así que  más o menos ubico a la gente que atiende.
Le pregunto al señor, un caballero muy bien portado, si quedaban pasajes, y él, amablemente, me dice que sí.
El problema nace cuando me hace la siguiente pregunta: ¿Le gusta más arriba o abajo? Puta, inmediatamente me reí, y el caballero me miró con cara de “qué conchetumadre le pasa a este weón loco”. Luego de unos segundos, y luego de ver la pantalla del computador con los asientos disponibles, entendí que el bus era de dos pisos, y que me preguntaba si me gustaba viajar en el primero o en el segundo. Bueno, siempre me ha gustado arriba, así que pedí un asiento en el segundo piso.
La confirmación a mi problema se dio cuando le pregunté el correo electrónico a una persona. Me comenzó a dictar: “blablablablablaPUNTOGarrobaGMAIL.COM…
¿Punto G, en serio le pregunté?, casi llorando de risa. Me miró como desencajado, como intentando entender cómo cresta se hizo ese correo y nadie le avisó antes.
Fue  recién ahí que la persona cachó que su correo sonaba gracioso, y eso que al parecer lo llevaba utilizando largo tiempo, es decir, nadie más se  había reparado en aquel detalle.¿ Eso me convierte en el wn más mal pensando del mundo? Probablemente
Igual me sentí mal, porque si bien no cambió el correo, ahora lo dicta como PUNTO GUÉ, y no GE.


viernes, 17 de febrero de 2017

Baño público-privado


No he tenido tiempo para escribir, pero si para analizar largos minutos como caga la gente. Y no es metáfora, es literal. Las prioridades en la vida cambian, y rara vez son para mejor.

En el último mes el destino me llevó a compartir el baño, de lunes a viernes en horario de oficina.

Hace rato perdí el miedo  a descargar tal Supertanker en un baño ajeno. De hecho, es quizá el único miedo que he superado en la vida, porque las arañas, la muerte, la impotencia, la calvicie, los taxistas, Chilevisión Noticias y una definición de campeonato de la cato, me siguen causando pavor.

Recuerdo que cuando era chico solo podía hacer en mi casa. Cuando iba donde mi abuelita por dos o tres días, me volvía estítico. Al volver a casa salía de mí algo muy semejante a lo del negro del whatsapp.

Pero un día la naturaleza llamó y tuve que hacer en un terminal de buses. Desde ahí mi vida cambió. Le perdí el miedo a cagar en cualquier parte. Fue sacarme un peso de encima, metafórica y literalmente hablando.

Volviendo al tema que nos atañe (?), en mi análisis de este baño público-privado, me he dado cuenta que no soy el único de digestión rápida en el mundo. Eso me reconforta. Lo descubrí porque entre dos y tres de la tarde, siempre hay un weón cagando. Peor, a veces hay dos o tres, ocupando los tres cupos, causando un atochamiento terrible. A eso de las cuatro parecen que ya todos hicieron su labor, porque por el baño no vuela ninguna mosca.

Pero tengo una revelación más importante, aunque igualmente irrelevante.

Antes la gente le temía a salir del closet, hoy le teme a salir del wáter. ¿Cómo así? Me fijé que cuando llego al baño y tardo mucho tiempo, por ejemplo, al cepillarme los dientes, pueden pasar 10 minutos (no me cepillo tanto tiempo, lo hago a propósito para escribir weás como éstas), y el weón, al que solo se le ven los pies, y a veces la credencial, no se mueve. No entiendo qué carajo hace, parece inerte. Hasta he pensado en llamar a algún paramédico.

Y pasan los minutos, y obviamente el loco ya hizo su labor, pero no sale ni se mueve ¿Pensará que lo culparé del nauseabundo olor que invade el recinto? ¡Jamás lo haría! El que esté libre de haber contaminado el aire de un baño, que lance la primera piedra.

Lo que puede incidir es que en estos baños públicos-privados uno termina reconociendo caras, a diferencias de un baño público, donde se comparte con puros NN, y se puede dar rienda suelta al proceso. En cambio acá, es común encontrarse con un conocido, y que un conocido cache que dejaste la cagá en el baño, o que causaste  un ruido impactante, termina inhibiendo al individuo dentro de la caseta del baño, que espera con ansias escuchar cerrar la puerta del wn que sale, para despegarse del inodoro, y así poder continuar con su anonimato. A no ser que tenga zapatillas muy recordables.

Igual, siempre es un placer contar con un baño gratis al alcance de la mano, o al alcance del poto, aunque se tenga que compartir con decenas de weones que ves a diario.

martes, 23 de agosto de 2016

Lo peor del resfrío


Creo que de los 365 días del año, pasaré unos 200 resfriado. Es casi mi estado natural.  En mis bolsillos puede faltar plata, celular, las llaves, los documentos, drogas, pelusas,   pero nunca pañuelos desechables.
Por lo mismo soy algo así como un experto mundial si de resfriado hablamos. Si Raul Sohr sabe de política, Marcelo Lagos de temblores, Guarello de deporte,  Kramer de imitar, Bachelet de gobernar(???), el SENAME de matar, Karadima del abuso, José Piñera de desvariar y Usain Bolt de carretear,  yo sé de resfríos.
El común de las personas, que no saben de este complejo tema, creen que lo peor del resfrío es el dolor de garganta, cabeza… todo el cuerpo en verdad, o la fiebre y la deshidratación que ésta causa. Pero desde mi estatus de experto les debo decir que están muy equivocados, que todos esos malestares están lejos de ser lo más malo del resfriado, porque lo peor del resfriado suele ocurrir cuando el mismo ya está pasando. Es algo así como la caña del resfrío, lo que te recuerdas otras dos semanas que estuviste una semana pa la cagá.
Y con esto me refiero a las terribles flemas, o también conocida como los pollos.
Todo comienza, como dije recién, cuando el resfrío comienza a pasar. Te sientes libre, el consumo excesivo de su majestad el Tapsin por fin logró su finalidad. Pero justo cuando estás tirando cotillón, comienza una picazón en la garganta, que se vuelve frecuente e imparable. De pronto, un sonido emerge desde tu interior, cómo si tuvieras un monstruo dentro que quiere salir a toda costa de tus entrañas. Son ellas, las flemas, que vaya a saber uno cómo llegaron ahí, pero de lo que estamos seguro, es que quieren puro salir.
La tos no para, y las flemas tienen un festival en tu interior.
Mi primer recuerdo sobre las flemas son del colegio. No sé por qué razón, pero cada vez que alguien tosía con flemas, todos al unísono decían –decíamos- Uyyyyyyyy, wacale. Y yo, que nunca he tenido identidad propia, por lo que me vuelvo parte de la masa, o más bien, me escondo en ella, participaba de este ritual, sin saber que un día estaría del otro lado de la vereda.
Llegó un resfrío que se extendió lo suficiente como para generar flemas. Ahí me di cuenta que tener esa puta picazón en la garganta era terrible. Más si tenías muchas flemas que expulsar. Peor si esto ocurría dentro de una sala de clases lleno de weones listos para hacerte bullying.
Pero lo que me pasó a mí fue peor que eso, puesto que me resfríe al final del semestre, justo para cuando tenía que dar los exámenes por no tener suficiente nota para eximirme.
Yo nunca tuve habilidades con las manos (eso suena raro), así que daba examen de Técnico Manual #carnet (Educación Tecnológica para la generación 2000). Ya hacer una weá con mis nulas habilidades era un suplicio, pero lo peor estaba por venir: a los 10 minutos de comenzar el examen me comenzó a picar la garganta. Carraspear se volvió mi modo de defensa, o más bien, mi superviviencia. Tragar saliva mi medida desesperada. A los 30 minutos, y con una sala completamente silente, comencé a sentir que la flema quería salir. Respiraba, y sonaba. Era imposible evitar toser y que escuchara en toda la ciudad.Peor, era inevitable toser y que la flema saliera volando. Ese pollo iba a sonar y ver en todas partes, y en toda la comuna iba a ser conocido como el “weon del manso pollo”.
Pasaron 15 minutos, que fueron como 50, solo concentrado en evitar que la flema sonara. Del trabajo para el examen NADA. Había renunciado a hacerlo. No podía hacer dos cosas a la vez, de hecho, todavía no puedo.
Finalmente decidí salir de la masa sin rostro y me paré. Caminé directo a la profe, y cuando estuve cerca de ella, pensé: ¿podré hablar? Quizá el pollo salga de mi boca y le llegue directo a la cara…
Sí, pude hablar y le dije: profe, necesito ir al baño… Fueron segundos de tensión, porque si me llegaba a decir inhumanamente que no, estaba re cagado.
Lo que ocurrió en el baño es digno de un documental, porque las dimensiones de ese pollo no tenían registros. El alivio al darle libertad fue tan grande, que volví feliz a comenzar mi trabajo para el examen: me saqué un 5. Dije felicidad, no habilidad.

Luego de esto alguien podría debatirme que esto no es peor que un simple malestar. Andar con mocos y terminar con la nariz roja tanto sonarse, o estar tirado casi inerte en la cama por el dolor de todo el cuerpo no es nada, pero nada ante lo peor del resfrío : las flemas.

martes, 16 de agosto de 2016

La primera vez


Este viejo y querido blog se acerca a pasos agigantados al noveno año de existencia y , por lo mismo, creo que llegó el momento de escribir sobre un tema relevante para mí, y del cual nunca he hablado: mi primera vez(!).
Sí, porque todos tuvimos una primera vez, o bueno, casi todos (quizá a alguien le falta dios).
Para hablar de mi primera vez tengo que remontarme a principios de los años noventa. El año exacto no lo recuerdo, la memoria es cada vez más frágil.
Yo era un ingenuo niño de una ciudad distante de todas las urbes chilenas, tan distante que conocer el metro o cine fue una cosa de tardó muchos años en llegar, tanto, que ya era mayor de edad.
En ese contexto, mi mente todavía era limpia, no conocía en doble sentido, ni el sentido del doble sentido, tanto así que chistes como “mama esta presa” me parecían tan fomes como una rutina de Meruane.
De hecho mi mente era tan pero tan limpia, que una vez en el colegio un compañero me preguntó ¿Cachai el 69…supongo te gusta? Y yo, que tengo un toc sobre los números pares (del que hablé aquí) dije: no, prefiero el 96. Y ya iba como en octavo básico…
Y ustedes se preguntarán… ¿Cómo este wn tan aweonao tuvo su primera vez?
La historia es mágica…
Fue en la plaza de la ciudad. Sí, en el lugar más concurrido de mi ciudad ocurrió ese fantástico momento…
Fue una tarde-noche de verano. Estaba con un primo y mi hermano. De pronto vimos una extraña habitación en plena plaza… ¿Qué era? Nos preguntamos ingenuos totalmente…
Nos envalentonamos y decidimos entrar al lugar, que estaba repleto de personas extasiadas, agitadas, sudadas y muy alegres. Lo que ocurrió ahí marcaría para siempre mi vida…
El lugar estaba lleno de enormes máquinas, que emitían imágenes y sonidos completamente extraños para mí. Jamás había visto ni imaginado algo semejante. Fue amor a primera vista…
A los pocos momentos me decidí a dar el paso y convertirme en un hombre de una buena vez…
Caminé hasta la persona que atendía y le pregunté por los precios…
¿Cuántos cuesta?
Depende de tu habilidad y capacidad de “aguantar”, pero por 200 pesos puedes estar como cinco minutos…
¡200 pesos!  Igual era harta plata para mí en ese tiempo. En realidad, sigue siendo mucha plata para mí hasta el día de hoy…Pero bueno, había que asumir la responsabilidad y gastar las pocas monedas que tenía. Nada es gratis en la vida, eso siempre lo tuve claro.
Me paré frente a ella. Era enorme, me superaba por altura por mucho. Debía tener unos 10 años más que yo, y se notaba. Le habían dado duro, había sido manoseada, a ratos con violencia, se notaba el maltrato…
A pesar de eso, estaba encandilado por su belleza, y su misterioso contenido…
Despacio, nervioso, sin saber bien de qué se trataba, temeroso por equivocarme, lentamente inserté, con la mano temblorosa, por la ranura… la ficha para jugar en esa tremenda y hermosa arcade.
Paf, termine de meter la ficha, y comienza… Reconozco que no duré mucho, por no decir nada. Era nuevo, no sabía de qué se trataba, así que fue algo pasajero. Solo el tiempo y la práctica me harían experto.
Imposible olvidar su nombre: New Rally X se llamaba. Fue con New Rally X mi primera vez, la primera vez que jugué un videojuego.

Y como todos saben, la primera vez no se olvida jamás.



jueves, 11 de agosto de 2016

A pesar de todo: dos años después


El 26 de julio de 2014 escribí “A pesar de todo “(ver acá) donde exponía el dolor de ser fanático del fútbol, por ser malo para la pelota, hincha de un equipo que siempre sale segundo y nacer en un  país donde la selección se enfrenta a constantes fatalidades como el mítico palo de Pinilla, que fue el gran motivador de aquel artículo.
Dos años después todo cambió y lo imposible ocurrió.
Bueno, hay una cosa que no cambió. Sigo siendo malo para el fútbol, pero tal como lo dije la vez anterior, el puesto de arquero minimiza nulo talento en el fútbol. Incluso, me he dado maña de ganar algunos campeonatos de baby, incluso una medalla de mejor arquero, claro que usufructuando de las habilidades de mis compañeros de equipo…
Pero bueno, hay otras cosas que si cambiaron…
Había cosas que me sabía de memoria. Las tabla (hasta la del 7 no más), los colores en inglés (los colores que conocemos los hombres), las capitales regionales (cuando habían 13 regiones, ahora ni puta idea) y los países que no habían ganado nunca una Copa América.
Lo recitaba como un dato doloroso para demostrar mis amplios y profundos conocimientos en el fútbol (?)…
Yo: Apuesto estás dos lucas, que es todo lo que tengo en la vida, a que no sabís que países nunca han ganado la Copa América, CTM (siempre he sido violento para plantear preguntas)
Otro wn: fácil. Bolivia, Perú y Surinam, po. Hasta Solabarrieta lo sabe…
Yo: no cachai ná, aweonao de mierda (también soy violento al responder). Nunca la han ganado Ecuador, Venezuela y… CHILE.
Es que ganar una Copa América parecía tan remoto, como tener una pensión digna, ser atendido antes de morir en un hospital  o ganar alguna vez en la Haya.
Pero desde que escribí quejándome por la mala suerte de ser chileno  fanático del fútbol, Chile no solo ganó la Copa América una vez, sino lo hizo dos veces (!). Y lo más increíble, es que las dos contra ARGENTINA.
Sí, Argentina la selección que siempre miramos para arriba, fue derrotada dos veces por la roja de todos.
Pero quizá lo más milagroso que ha ocurrido en estos dos años es que otra espina clavada tuvo también un desenlace feliz: la cató fue campeona.
Es verdad. El CAMPEONATO FUE UNA MIERDA,  y básicamente salió campeón el menos malo entre los equipos más malos de primera división que se tenga memoria, pero igual  que los campeonatos obtenidos por Chile frente al rival que pensamos nunca vencer, Argentina, la cato tuvo su revancha con la historia: fue campeona gracias a  que OTRO EQUIPO SE CAGÓ.
Sí, porque hubiese sido imposible ser campeón sin que O’Higgins se cagara de forma tan catolicesca. Mario Salas, no robes, no es tu mérito..
¿Y ahora qué?
En realidad no estaba preparado para vivir alegrías. Me había acostumbrado a sufrir.
Ahora que conocí lo que es ganar, es difícil plantearse el futuro.
¿Volveremos a ganar una Copa América?
¿Se cagará otro equipo tan escandalosamente para que la cato vuelva a campeonar?
¿Ganaré otra medalla como mejor portero?
Probablemente la respuesta para todas esas preguntas sea NO, por no decir NICAGANDO.
¿Entonces que deparará el futuro?
¿Y si en una de esas pasa otra vez y volveremos a celebrar?…

Y si no pasa, da igual. A pesar de todo me gusta el fútbol.

sábado, 6 de agosto de 2016

Una historia de amor: DRAGON BALL SUPER Y YO



En febrero del 2015 abrí mi corazón (ver acá) y hablé sobre un gran amor: Dragon Ball.
Cuando GT terminó (2003) sentí que parte de mí se había acabado para siempre, y que solo viviría de la nostalgia eterna por todos los momentos que viví durante tantos años.
Nunca pensé que 12 años  después de esa dolorosa ruptura amorosa, Dragon Ball regresaría a mi vida gracias a la insaciable  ganas de lucrar de Toie Animatión.
En un principio me opuse rotundamente. Hay que dejar ir al amor de la vida, regresar solo por la nostalgia no es una buena idea. Es mejor quedarse con los recuerdos  y dar vuelta la página…
Además, con la aparición de Super GT dejaba de ser canónico, por lo que cosas como el emotivo final, quedaban en el limbo para siempre...
Pero el hombre es débil, y rápidamente Super me conquistó.
La historia de amor con Dragon Ball que pensé extinta, sigue viva y parece que tiene para rato…

 Dragon Ball Super ha ido de menos a más, y no es una frase cliché. No le fue fácil reconquistarme..
Resumiría  este nuevo idilio en tres etapas.
En la primera vimos dos arcos, que son virtualmente lo mismo que conocimos en las películas Batalla de los Dioses y la Resurrección de Freezer, pero con una animación deplorable y  por momentos ridícula.
Fue ahí cuando gran parte de los fan abandonaron la serie, con el corazón roto y decepcionados de la calidad de animación que Toie Animation estaba llevando a cabo. Además, no había ninguna gracia en ver lo mismo que disfrutamos en el cine, cuevana o Netflix.
La segunda etapa posee dos sagas, o una saga  y media. La primera es el torneo entre el sexto y séptimo universo, que es para mí es el real inicio de la serie, y fue dónde Super me conquistó. Acá descubrimos que existen 12 universos, y que cada universo tiene uno paralelo.
Las batallas que se dieron entre ambos universos fueron de alto nivel y muy entretenidas. Cada rival tenía sus propias características de combate, lo que hizo que cada pelea tuviera su “gracia”.
 Para destacar los batallas entre Vegeta y Kaybe, donde por primera vez vemos al príncipe Saiyajin como un maestro, a su estilo claro está,  y Goku contra Hit, donde disfrutamos el épico Super Saiyajin Azul con el Kaioken elevado por diez #orgasmo.
Luego de eso vino un relleno que recordó mucho a GT, donde Goku se enfrenta a un clon de Vegeta. Fueron cinco episodios que eran el preludio a lo que todos esperábamos: el anunciado regreso de Trunks...
Es acá donde comienza la tercera etapa de la serie y el cambio se notó de inmediato. Super había transcurrido entre el humor y batallas entretenidas, lejos de tener mucha épica, solo en el desenlace del combate  contra Hit había algo de eso. En el fondo, poco y nada se jugaba en el torneo entre universos, eran como partidos amistosos de la selección.
Pero desde que comenzó la saga de  Trunks , capítulo 47, todo cambió. De inmediato se nos presenta  un futuro apocalíptico,  mucho peor al que vimos en la película de Gohan y Trunks, cuando los androides mataron a todos, quedando solo esos dos guerreros vivos.
El sombrío futuro  se ve acompañado por nueva musicalización para las batallas, mucho más épicas, emotiva  y oscura de lo ya visto en la serie. Y lo más importante, la calidad de la animación es casi perfecta. Cada edificio destruido está bien dibujado, y no es chiste.
La historia del Trunks del futuro  es todavía peor a lo que vimos con los androides. Ya sin guerreros Z vivos, ahora las víctimas son su polola (¡!!) y su mamá (sí, Bulma muere y de forma brutal).
El dramatismo es constante. Trunks sin posibilidades algunas de luchar contra el nuevo enemigo, regresa a duras penas al presente para buscar ayuda. A penas despierta y ve a Goku, le lanza un combo que deja  a todos sorprendidos.
Es que el nuevo rival  es Black, un personaje idéntico a Goku, y Trunks ve en él al enemigo que destruyó por  completo su vida.
Esta nueva etapa de Super parece recuperar la esencia de Z, algo extraviada por un enfoque más liviano y humorístico, que si bien cumplía en ese sentido, dejaba a muchos fan con algo de nostalgia, esperando combates en los que el futuro de la Tierra realmente corriera peligro, con enemigos que no tuvieran piedad en matar porque sí, y que genera una real incertidumbre de ¿Y cómo cresta van a derrotar a este weon?
Todo parece indicar que ahora comienza una saga en serio y que tiene muchos misterios por desentrañar
¿Quién carajo es Black?
¿Por qué es igual a Goku?
¿Se mandó un cagazo Bardok y tiene tres hijos?
¿Por qué tiene ese arete?        
¿Cuál es la relación entre Zamasu y Black Goku?
¿Van a pelear en el futuro o en el presente?
¿Por qué Trunks del presente se ven tan pelmazo al lado del Trunks del futuro?
¿Y por qué diablos tiene el pelo azul? ¿Se tiñe?

Gracias por existir Dragon Ball. He vuelto a creer en el amor…

sábado, 30 de julio de 2016

Adoptando una mascota


Todo cambió cuando entré a mi pieza. Una tarde cualquiera de la nada siento un extraño ruido.
Ahí estabas, no sé cómo entraste, pero me esperabas.
Debo reconocer que me fastidió mucho tu presencia. Intenté sin resultados expulsarte de mí pieza. Al principio con delicadeza, luego con violencia. Me arrepiento de eso, no sabía lo que hacía.
Trataba de dormir, pero estabas ahí, revoloteando por todos lados. Te odié, hasta pensé en cometer un crimen, pero  no lo hice.
Al otro día , luego de otra agotadora jornada llego a mi pieza, y ahí estabas ¿Sigues acá todavía? ¡ Qué esperas para irte! Respondiste volando de un lado a otro. Intenté nuevamente echarte de mí pieza, pero no, una vez más no quisiste. Hueviaste toda la noche entre la ventana y la cortina…
Otro día de mierda terminaba y nuevamente me encontraba contigo en mi pieza. Ya no intenté echarte, ni tampoco me quejé porque dabas vueltas sin sentido por todos lados. Me resigné y preferí aprender a convivir.
Cansado por la larga semana, y queriendo mandar todo al carajo, llego otra tarde a mi pieza. Y nuevamente me recibes con alegría.  Me tiré en la cama a mirar  como ibas de lado a lado. Me acostumbré a tu presencia, decidí adoptarte como mascota.  Mi primera mascota en años... mañana hacemos las pases y te adopto- pensé antes de dormir
Despierto en la mañana y busco mis zapatillas, pero lo que hallo es tu cuerpo sin vida. Perdón por todo, quizá debí alimentarte, pero pensé que lo hacías mientras yo estaba ausente.
Todos dicen que eres una plaga, pero yo creo que eres una gran amiga. Gracias por la compañía en esas tardes de soledad.
Hasta siempre polilla.

(escrita a fines de 2015, cuando una plaga de polillas atacó la capital)
(basado en un hecho real)

jueves, 15 de octubre de 2015

Enseñando a mi mamá



El otro día fui a  buscar algo para comer a la cocina. Tenía hambre, aunque el horario no es recomendable para comer: eran 3:40am. En el camino a la cocina (no vaya a pensar que mi casa es  grande, es un decir) me encuentro con mi mamá sentada en el escritorio, haciendo click en forma errática, como cuando trato de usar WhatsApp curao.
Me detengo a su lado y me dice: “bajé un archivo y no lo encuentro. Llevo una hora y no sé dónde está”. La noto frustrada y angustiada, así que dejo de lado las ganas de comer pan con pebre, y decido ayudarla.
Comienzo a buscar en el historial del navegador mientras mi madre mira con cara de “este cabro sabe mucho computación, he traído a un genio al mundo”. Lamentablemente no encuentro nada, y de paso mi mamá confirma que no soy un genio.
“Siempre se te pierden las cosas” le digo. “Es que se me olvida todo” me responde
Abro “una nueva pestaña” para googlear lo que buscó, cuando mi mamá exclama “¡¡veeeees, no abre nada, está malo el computador!!! Le respondo algo molesto: no está malo, estoy abriendo una pestaña nueva, acá está…*apuntando la pantalla con furia, dejando la huella digital marcada en la pantalla*
Le pregunto qué clase de archivo era, dónde lo buscó, si lo bajó o lo vio no más, pero no me respondió todo con un “no sé” ,“no entiendo”, “no me acuerdo”, igual como cuando le preguntan a un ex milico sobre las violaciones en Dictadura.
¿Pero era un PDF el archivo? Le pregunto. “No sé, ya da lo mismo, se perdió no más” -me responde.
“Nada se pierde en el computador “– le digo ya de frentón enojado.
Finalmente encontré el archivo en las descargas (si soy un aweonao, debí ir de inmediato para allá), y lejos de encontrar la paz interior, mi mamá siguió conflictuada, por lo que  me llenó de preguntas: se puede imprimir,  se puede pegar en Word, se puede llevar al pendrive, cómo lo pasó al pendrive, dónde está pendrive, cuál es el pendrive, por qué se llama pendrive… etc.
Me fui enojado a dormir (hasta el hambre se me quitó). Es que es le he enseñado tantas veces donde guardar un archivo, donde están las descargas, y parece que no lo aprende.
Pero luego del enojo vino el sentimiento de culpa.
¿Qué hubiese pasado si mi mamá me hubiese enseñado como yo a ella?
Probablemente hubiese aprendido a caminar a patadas, porque al verme tropezar una y otra vez, me hubiese dicho: pero si ya sabes caminar, por qué se te olvida.
Hubiera aprendido a gritos a hacer caca en el baño, porque mi mamá me diría: ya sabes dónde hacer caca, te he enseñado mil veces *apuntando a baño y dejando la huella marcada en él*
Probablemente cuando me preguntara como se escribe mi nombre, y yo le respondiera, no sé, no me acuerdo, no entiendo, me hubiese lanzado por la ventana, con la ventana cerrada.
Lo más seguro es que al preguntarlé por qué tengo ir al colegio, dónde queda el colegio, cómo es el colegio, por qué el colegio es así, por qué se llama colegio, etc, me hubiese encerrado en la bodega por meses, para que dejara de hueviarla.
Si mi mamá me hubiese enseñado como yo le enseño a ella, de seguro hubiese sido un niño con una infancia muy dolorosa.
Actualización
Mi mamá se ha comprado un nuevo celular. No sabe cómo llamar, responder, enviar mensajes, buscar números, poner la alarma, apagar la alarma cuando suena, y  mil etc más.
Decidí enseñarle como ella me enseñó a caminar, cagar en el baño, a escribir mi nombre, a cómo llegar al colegio.
Con mucha, pero mucha paciencia.
Bueno, estoy dando por hecho que así me enseñó, porque en realidad no recuerdo que lo hiciera de ese modo. Quizá por eso no recuerdo esos momentos. Talvez mi cerebro bloqueó esos malos recuerdos.

En una de esas, la forma de enseñar le heredé…