El Resumón profesionales en la desinformación

martes, 23 de agosto de 2016

Lo peor del resfrío


Creo que de los 365 días del año, pasaré unos 200 resfriado. Es casi mi estado natural.  En mis bolsillos puede faltar plata, celular, las llaves, los documentos, drogas, pelusas,   pero nunca pañuelos desechables.
Por lo mismo soy algo así como un experto mundial si de resfriado hablamos. Si Raul Sohr sabe de política, Marcelo Lagos de temblores, Guarello de deporte,  Kramer de imitar, Bachelet de gobernar(???), el SENAME de matar, Karadima del abuso, José Piñera de desvariar y Usain Bolt de carretear,  yo sé de resfríos.
El común de las personas, que no saben de este complejo tema, creen que lo peor del resfrío es el dolor de garganta, cabeza… todo el cuerpo en verdad, o la fiebre y la deshidratación que ésta causa. Pero desde mi estatus de experto les debo decir que están muy equivocados, que todos esos malestares están lejos de ser lo más malo del resfriado, porque lo peor del resfriado suele ocurrir cuando el mismo ya está pasando. Es algo así como la caña del resfrío, lo que te recuerdas otras dos semanas que estuviste una semana pa la cagá.
Y con esto me refiero a las terribles flemas, o también conocida como los pollos.
Todo comienza, como dije recién, cuando el resfrío comienza a pasar. Te sientes libre, el consumo excesivo de su majestad el Tapsin por fin logró su finalidad. Pero justo cuando estás tirando cotillón, comienza una picazón en la garganta, que se vuelve frecuente e imparable. De pronto, un sonido emerge desde tu interior, cómo si tuvieras un monstruo dentro que quiere salir a toda costa de tus entrañas. Son ellas, las flemas, que vaya a saber uno cómo llegaron ahí, pero de lo que estamos seguro, es que quieren puro salir.
La tos no para, y las flemas tienen un festival en tu interior.
Mi primer recuerdo sobre las flemas son del colegio. No sé por qué razón, pero cada vez que alguien tosía con flemas, todos al unísono decían –decíamos- Uyyyyyyyy, wacale. Y yo, que nunca he tenido identidad propia, por lo que me vuelvo parte de la masa, o más bien, me escondo en ella, participaba de este ritual, sin saber que un día estaría del otro lado de la vereda.
Llegó un resfrío que se extendió lo suficiente como para generar flemas. Ahí me di cuenta que tener esa puta picazón en la garganta era terrible. Más si tenías muchas flemas que expulsar. Peor si esto ocurría dentro de una sala de clases lleno de weones listos para hacerte bullying.
Pero lo que me pasó a mí fue peor que eso, puesto que me resfríe al final del semestre, justo para cuando tenía que dar los exámenes por no tener suficiente nota para eximirme.
Yo nunca tuve habilidades con las manos (eso suena raro), así que daba examen de Técnico Manual #carnet (Educación Tecnológica para la generación 2000). Ya hacer una weá con mis nulas habilidades era un suplicio, pero lo peor estaba por venir: a los 10 minutos de comenzar el examen me comenzó a picar la garganta. Carraspear se volvió mi modo de defensa, o más bien, mi superviviencia. Tragar saliva mi medida desesperada. A los 30 minutos, y con una sala completamente silente, comencé a sentir que la flema quería salir. Respiraba, y sonaba. Era imposible evitar toser y que escuchara en toda la ciudad.Peor, era inevitable toser y que la flema saliera volando. Ese pollo iba a sonar y ver en todas partes, y en toda la comuna iba a ser conocido como el “weon del manso pollo”.
Pasaron 15 minutos, que fueron como 50, solo concentrado en evitar que la flema sonara. Del trabajo para el examen NADA. Había renunciado a hacerlo. No podía hacer dos cosas a la vez, de hecho, todavía no puedo.
Finalmente decidí salir de la masa sin rostro y me paré. Caminé directo a la profe, y cuando estuve cerca de ella, pensé: ¿podré hablar? Quizá el pollo salga de mi boca y le llegue directo a la cara…
Sí, pude hablar y le dije: profe, necesito ir al baño… Fueron segundos de tensión, porque si me llegaba a decir inhumanamente que no, estaba re cagado.
Lo que ocurrió en el baño es digno de un documental, porque las dimensiones de ese pollo no tenían registros. El alivio al darle libertad fue tan grande, que volví feliz a comenzar mi trabajo para el examen: me saqué un 5. Dije felicidad, no habilidad.

Luego de esto alguien podría debatirme que esto no es peor que un simple malestar. Andar con mocos y terminar con la nariz roja tanto sonarse, o estar tirado casi inerte en la cama por el dolor de todo el cuerpo no es nada, pero nada ante lo peor del resfrío : las flemas.

martes, 16 de agosto de 2016

La primera vez


Este viejo y querido blog se acerca a pasos agigantados al noveno año de existencia y , por lo mismo, creo que llegó el momento de escribir sobre un tema relevante para mí, y del cual nunca he hablado: mi primera vez(!).
Sí, porque todos tuvimos una primera vez, o bueno, casi todos (quizá a alguien le falta dios).
Para hablar de mi primera vez tengo que remontarme a principios de los años noventa. El año exacto no lo recuerdo, la memoria es cada vez más frágil.
Yo era un ingenuo niño de una ciudad distante de todas las urbes chilenas, tan distante que conocer el metro o cine fue una cosa de tardó muchos años en llegar, tanto, que ya era mayor de edad.
En ese contexto, mi mente todavía era limpia, no conocía en doble sentido, ni el sentido del doble sentido, tanto así que chistes como “mama esta presa” me parecían tan fomes como una rutina de Meruane.
De hecho mi mente era tan pero tan limpia, que una vez en el colegio un compañero me preguntó ¿Cachai el 69…supongo te gusta? Y yo, que tengo un toc sobre los números pares (del que hablé aquí) dije: no, prefiero el 96. Y ya iba como en octavo básico…
Y ustedes se preguntarán… ¿Cómo este wn tan aweonao tuvo su primera vez?
La historia es mágica…
Fue en la plaza de la ciudad. Sí, en el lugar más concurrido de mi ciudad ocurrió ese fantástico momento…
Fue una tarde-noche de verano. Estaba con un primo y mi hermano. De pronto vimos una extraña habitación en plena plaza… ¿Qué era? Nos preguntamos ingenuos totalmente…
Nos envalentonamos y decidimos entrar al lugar, que estaba repleto de personas extasiadas, agitadas, sudadas y muy alegres. Lo que ocurrió ahí marcaría para siempre mi vida…
El lugar estaba lleno de enormes máquinas, que emitían imágenes y sonidos completamente extraños para mí. Jamás había visto ni imaginado algo semejante. Fue amor a primera vista…
A los pocos momentos me decidí a dar el paso y convertirme en un hombre de una buena vez…
Caminé hasta la persona que atendía y le pregunté por los precios…
¿Cuántos cuesta?
Depende de tu habilidad y capacidad de “aguantar”, pero por 200 pesos puedes estar como cinco minutos…
¡200 pesos!  Igual era harta plata para mí en ese tiempo. En realidad, sigue siendo mucha plata para mí hasta el día de hoy…Pero bueno, había que asumir la responsabilidad y gastar las pocas monedas que tenía. Nada es gratis en la vida, eso siempre lo tuve claro.
Me paré frente a ella. Era enorme, me superaba por altura por mucho. Debía tener unos 10 años más que yo, y se notaba. Le habían dado duro, había sido manoseada, a ratos con violencia, se notaba el maltrato…
A pesar de eso, estaba encandilado por su belleza, y su misterioso contenido…
Despacio, nervioso, sin saber bien de qué se trataba, temeroso por equivocarme, lentamente inserté, con la mano temblorosa, por la ranura… la ficha para jugar en esa tremenda y hermosa arcade.
Paf, termine de meter la ficha, y comienza… Reconozco que no duré mucho, por no decir nada. Era nuevo, no sabía de qué se trataba, así que fue algo pasajero. Solo el tiempo y la práctica me harían experto.
Imposible olvidar su nombre: New Rally X se llamaba. Fue con New Rally X mi primera vez, la primera vez que jugué un videojuego.

Y como todos saben, la primera vez no se olvida jamás.



jueves, 11 de agosto de 2016

A pesar de todo: dos años después


El 26 de julio de 2014 escribí “A pesar de todo “(ver acá) donde exponía el dolor de ser fanático del fútbol, por ser malo para la pelota, hincha de un equipo que siempre sale segundo y nacer en un  país donde la selección se enfrenta a constantes fatalidades como el mítico palo de Pinilla, que fue el gran motivador de aquel artículo.
Dos años después todo cambió y lo imposible ocurrió.
Bueno, hay una cosa que no cambió. Sigo siendo malo para el fútbol, pero tal como lo dije la vez anterior, el puesto de arquero minimiza nulo talento en el fútbol. Incluso, me he dado maña de ganar algunos campeonatos de baby, incluso una medalla de mejor arquero, claro que usufructuando de las habilidades de mis compañeros de equipo…
Pero bueno, hay otras cosas que si cambiaron…
Había cosas que me sabía de memoria. Las tabla (hasta la del 7 no más), los colores en inglés (los colores que conocemos los hombres), las capitales regionales (cuando habían 13 regiones, ahora ni puta idea) y los países que no habían ganado nunca una Copa América.
Lo recitaba como un dato doloroso para demostrar mis amplios y profundos conocimientos en el fútbol (?)…
Yo: Apuesto estás dos lucas, que es todo lo que tengo en la vida, a que no sabís que países nunca han ganado la Copa América, CTM (siempre he sido violento para plantear preguntas)
Otro wn: fácil. Bolivia, Perú y Surinam, po. Hasta Solabarrieta lo sabe…
Yo: no cachai ná, aweonao de mierda (también soy violento al responder). Nunca la han ganado Ecuador, Venezuela y… CHILE.
Es que ganar una Copa América parecía tan remoto, como tener una pensión digna, ser atendido antes de morir en un hospital  o ganar alguna vez en la Haya.
Pero desde que escribí quejándome por la mala suerte de ser chileno  fanático del fútbol, Chile no solo ganó la Copa América una vez, sino lo hizo dos veces (!). Y lo más increíble, es que las dos contra ARGENTINA.
Sí, Argentina la selección que siempre miramos para arriba, fue derrotada dos veces por la roja de todos.
Pero quizá lo más milagroso que ha ocurrido en estos dos años es que otra espina clavada tuvo también un desenlace feliz: la cató fue campeona.
Es verdad. El CAMPEONATO FUE UNA MIERDA,  y básicamente salió campeón el menos malo entre los equipos más malos de primera división que se tenga memoria, pero igual  que los campeonatos obtenidos por Chile frente al rival que pensamos nunca vencer, Argentina, la cato tuvo su revancha con la historia: fue campeona gracias a  que OTRO EQUIPO SE CAGÓ.
Sí, porque hubiese sido imposible ser campeón sin que O’Higgins se cagara de forma tan catolicesca. Mario Salas, no robes, no es tu mérito..
¿Y ahora qué?
En realidad no estaba preparado para vivir alegrías. Me había acostumbrado a sufrir.
Ahora que conocí lo que es ganar, es difícil plantearse el futuro.
¿Volveremos a ganar una Copa América?
¿Se cagará otro equipo tan escandalosamente para que la cato vuelva a campeonar?
¿Ganaré otra medalla como mejor portero?
Probablemente la respuesta para todas esas preguntas sea NO, por no decir NICAGANDO.
¿Entonces que deparará el futuro?
¿Y si en una de esas pasa otra vez y volveremos a celebrar?…

Y si no pasa, da igual. A pesar de todo me gusta el fútbol.

sábado, 6 de agosto de 2016

Una historia de amor: DRAGON BALL SUPER Y YO



En febrero del 2015 abrí mi corazón (ver acá) y hablé sobre un gran amor: Dragon Ball.
Cuando GT terminó (2003) sentí que parte de mí se había acabado para siempre, y que solo viviría de la nostalgia eterna por todos los momentos que viví durante tantos años.
Nunca pensé que 12 años  después de esa dolorosa ruptura amorosa, Dragon Ball regresaría a mi vida gracias a la insaciable  ganas de lucrar de Toie Animatión.
En un principio me opuse rotundamente. Hay que dejar ir al amor de la vida, regresar solo por la nostalgia no es una buena idea. Es mejor quedarse con los recuerdos  y dar vuelta la página…
Además, con la aparición de Super GT dejaba de ser canónico, por lo que cosas como el emotivo final, quedaban en el limbo para siempre...
Pero el hombre es débil, y rápidamente Super me conquistó.
La historia de amor con Dragon Ball que pensé extinta, sigue viva y parece que tiene para rato…

 Dragon Ball Super ha ido de menos a más, y no es una frase cliché. No le fue fácil reconquistarme..
Resumiría  este nuevo idilio en tres etapas.
En la primera vimos dos arcos, que son virtualmente lo mismo que conocimos en las películas Batalla de los Dioses y la Resurrección de Freezer, pero con una animación deplorable y  por momentos ridícula.
Fue ahí cuando gran parte de los fan abandonaron la serie, con el corazón roto y decepcionados de la calidad de animación que Toie Animation estaba llevando a cabo. Además, no había ninguna gracia en ver lo mismo que disfrutamos en el cine, cuevana o Netflix.
La segunda etapa posee dos sagas, o una saga  y media. La primera es el torneo entre el sexto y séptimo universo, que es para mí es el real inicio de la serie, y fue dónde Super me conquistó. Acá descubrimos que existen 12 universos, y que cada universo tiene uno paralelo.
Las batallas que se dieron entre ambos universos fueron de alto nivel y muy entretenidas. Cada rival tenía sus propias características de combate, lo que hizo que cada pelea tuviera su “gracia”.
 Para destacar los batallas entre Vegeta y Kaybe, donde por primera vez vemos al príncipe Saiyajin como un maestro, a su estilo claro está,  y Goku contra Hit, donde disfrutamos el épico Super Saiyajin Azul con el Kaioken elevado por diez #orgasmo.
Luego de eso vino un relleno que recordó mucho a GT, donde Goku se enfrenta a un clon de Vegeta. Fueron cinco episodios que eran el preludio a lo que todos esperábamos: el anunciado regreso de Trunks...
Es acá donde comienza la tercera etapa de la serie y el cambio se notó de inmediato. Super había transcurrido entre el humor y batallas entretenidas, lejos de tener mucha épica, solo en el desenlace del combate  contra Hit había algo de eso. En el fondo, poco y nada se jugaba en el torneo entre universos, eran como partidos amistosos de la selección.
Pero desde que comenzó la saga de  Trunks , capítulo 47, todo cambió. De inmediato se nos presenta  un futuro apocalíptico,  mucho peor al que vimos en la película de Gohan y Trunks, cuando los androides mataron a todos, quedando solo esos dos guerreros vivos.
El sombrío futuro  se ve acompañado por nueva musicalización para las batallas, mucho más épicas, emotiva  y oscura de lo ya visto en la serie. Y lo más importante, la calidad de la animación es casi perfecta. Cada edificio destruido está bien dibujado, y no es chiste.
La historia del Trunks del futuro  es todavía peor a lo que vimos con los androides. Ya sin guerreros Z vivos, ahora las víctimas son su polola (¡!!) y su mamá (sí, Bulma muere y de forma brutal).
El dramatismo es constante. Trunks sin posibilidades algunas de luchar contra el nuevo enemigo, regresa a duras penas al presente para buscar ayuda. A penas despierta y ve a Goku, le lanza un combo que deja  a todos sorprendidos.
Es que el nuevo rival  es Black, un personaje idéntico a Goku, y Trunks ve en él al enemigo que destruyó por  completo su vida.
Esta nueva etapa de Super parece recuperar la esencia de Z, algo extraviada por un enfoque más liviano y humorístico, que si bien cumplía en ese sentido, dejaba a muchos fan con algo de nostalgia, esperando combates en los que el futuro de la Tierra realmente corriera peligro, con enemigos que no tuvieran piedad en matar porque sí, y que genera una real incertidumbre de ¿Y cómo cresta van a derrotar a este weon?
Todo parece indicar que ahora comienza una saga en serio y que tiene muchos misterios por desentrañar
¿Quién carajo es Black?
¿Por qué es igual a Goku?
¿Se mandó un cagazo Bardok y tiene tres hijos?
¿Por qué tiene ese arete?        
¿Cuál es la relación entre Zamasu y Black Goku?
¿Van a pelear en el futuro o en el presente?
¿Por qué Trunks del presente se ven tan pelmazo al lado del Trunks del futuro?
¿Y por qué diablos tiene el pelo azul? ¿Se tiñe?

Gracias por existir Dragon Ball. He vuelto a creer en el amor…

sábado, 30 de julio de 2016

Adoptando una mascota


Todo cambió cuando entré a mi pieza. Una tarde cualquiera de la nada siento un extraño ruido.
Ahí estabas, no sé cómo entraste, pero me esperabas.
Debo reconocer que me fastidió mucho tu presencia. Intenté sin resultados expulsarte de mí pieza. Al principio con delicadeza, luego con violencia. Me arrepiento de eso, no sabía lo que hacía.
Trataba de dormir, pero estabas ahí, revoloteando por todos lados. Te odié, hasta pensé en cometer un crimen, pero  no lo hice.
Al otro día , luego de otra agotadora jornada llego a mi pieza, y ahí estabas ¿Sigues acá todavía? ¡ Qué esperas para irte! Respondiste volando de un lado a otro. Intenté nuevamente echarte de mí pieza, pero no, una vez más no quisiste. Hueviaste toda la noche entre la ventana y la cortina…
Otro día de mierda terminaba y nuevamente me encontraba contigo en mi pieza. Ya no intenté echarte, ni tampoco me quejé porque dabas vueltas sin sentido por todos lados. Me resigné y preferí aprender a convivir.
Cansado por la larga semana, y queriendo mandar todo al carajo, llego otra tarde a mi pieza. Y nuevamente me recibes con alegría.  Me tiré en la cama a mirar  como ibas de lado a lado. Me acostumbré a tu presencia, decidí adoptarte como mascota.  Mi primera mascota en años... mañana hacemos las pases y te adopto- pensé antes de dormir
Despierto en la mañana y busco mis zapatillas, pero lo que hallo es tu cuerpo sin vida. Perdón por todo, quizá debí alimentarte, pero pensé que lo hacías mientras yo estaba ausente.
Todos dicen que eres una plaga, pero yo creo que eres una gran amiga. Gracias por la compañía en esas tardes de soledad.
Hasta siempre polilla.

(escrita a fines de 2015, cuando una plaga de polillas atacó la capital)
(basado en un hecho real)

jueves, 15 de octubre de 2015

Enseñando a mi mamá



El otro día fui a  buscar algo para comer a la cocina. Tenía hambre, aunque el horario no es recomendable para comer: eran 3:40am. En el camino a la cocina (no vaya a pensar que mi casa es  grande, es un decir) me encuentro con mi mamá sentada en el escritorio, haciendo click en forma errática, como cuando trato de usar WhatsApp curao.
Me detengo a su lado y me dice: “bajé un archivo y no lo encuentro. Llevo una hora y no sé dónde está”. La noto frustrada y angustiada, así que dejo de lado las ganas de comer pan con pebre, y decido ayudarla.
Comienzo a buscar en el historial del navegador mientras mi madre mira con cara de “este cabro sabe mucho computación, he traído a un genio al mundo”. Lamentablemente no encuentro nada, y de paso mi mamá confirma que no soy un genio.
“Siempre se te pierden las cosas” le digo. “Es que se me olvida todo” me responde
Abro “una nueva pestaña” para googlear lo que buscó, cuando mi mamá exclama “¡¡veeeees, no abre nada, está malo el computador!!! Le respondo algo molesto: no está malo, estoy abriendo una pestaña nueva, acá está…*apuntando la pantalla con furia, dejando la huella digital marcada en la pantalla*
Le pregunto qué clase de archivo era, dónde lo buscó, si lo bajó o lo vio no más, pero no me respondió todo con un “no sé” ,“no entiendo”, “no me acuerdo”, igual como cuando le preguntan a un ex milico sobre las violaciones en Dictadura.
¿Pero era un PDF el archivo? Le pregunto. “No sé, ya da lo mismo, se perdió no más” -me responde.
“Nada se pierde en el computador “– le digo ya de frentón enojado.
Finalmente encontré el archivo en las descargas (si soy un aweonao, debí ir de inmediato para allá), y lejos de encontrar la paz interior, mi mamá siguió conflictuada, por lo que  me llenó de preguntas: se puede imprimir,  se puede pegar en Word, se puede llevar al pendrive, cómo lo pasó al pendrive, dónde está pendrive, cuál es el pendrive, por qué se llama pendrive… etc.
Me fui enojado a dormir (hasta el hambre se me quitó). Es que es le he enseñado tantas veces donde guardar un archivo, donde están las descargas, y parece que no lo aprende.
Pero luego del enojo vino el sentimiento de culpa.
¿Qué hubiese pasado si mi mamá me hubiese enseñado como yo a ella?
Probablemente hubiese aprendido a caminar a patadas, porque al verme tropezar una y otra vez, me hubiese dicho: pero si ya sabes caminar, por qué se te olvida.
Hubiera aprendido a gritos a hacer caca en el baño, porque mi mamá me diría: ya sabes dónde hacer caca, te he enseñado mil veces *apuntando a baño y dejando la huella marcada en él*
Probablemente cuando me preguntara como se escribe mi nombre, y yo le respondiera, no sé, no me acuerdo, no entiendo, me hubiese lanzado por la ventana, con la ventana cerrada.
Lo más seguro es que al preguntarlé por qué tengo ir al colegio, dónde queda el colegio, cómo es el colegio, por qué el colegio es así, por qué se llama colegio, etc, me hubiese encerrado en la bodega por meses, para que dejara de hueviarla.
Si mi mamá me hubiese enseñado como yo le enseño a ella, de seguro hubiese sido un niño con una infancia muy dolorosa.
Actualización
Mi mamá se ha comprado un nuevo celular. No sabe cómo llamar, responder, enviar mensajes, buscar números, poner la alarma, apagar la alarma cuando suena, y  mil etc más.
Decidí enseñarle como ella me enseñó a caminar, cagar en el baño, a escribir mi nombre, a cómo llegar al colegio.
Con mucha, pero mucha paciencia.
Bueno, estoy dando por hecho que así me enseñó, porque en realidad no recuerdo que lo hiciera de ese modo. Quizá por eso no recuerdo esos momentos. Talvez mi cerebro bloqueó esos malos recuerdos.

En una de esas, la forma de enseñar le heredé…

viernes, 4 de septiembre de 2015

Mes 2 d.C ( después de la Copa América)


 Sí Carcuro.... ¡¡POOOOR FIIIIN!! J 

Estamos en el mes 2 después de la Copa América y hay varias cosas que quiero confesar.
- En estos dos meses he disminuido en forma ostensible mí tiempo de navegación en sitios como XVIDEOS. Y  no es que haya abandonado ciertas “prácticas” comunes en los niños entre 12 y 98 años(viagra mediante). Lo que sucede, como diría el gran Gary Alexis, es que ahora encuentro mucho más placentero ver videos en YOUTUBE sobre la Copa América que alguna cochinada en YOUPORN.
Disfruto de los incontables videos sobre la definición de los penales, relatados por chilenos, argentinos, uruguayos, mexicanos, colombianos, árabes, incluso, en lenguaje de señas. Cualquier nueva interpretación, palabra, hasta impostación de la voz, es para mí mejor que descubrir un nuevo video de Esperanza Gómez. La puta madre, el ¡POR FIN! de Carcuro está a la altura del mejor material de Sasha Grey.
Pero no solo el relato de los penales me quita el aliento. Dedico horas en ver las reacciones de los hinchas chilenos y argentinos. Me conmuevo y alegro con la frustración de los trasandinos, y me conmuevo y alegro también con la dicha de los chilenos. Puta que lindo el fútbol hueón. Y detengo los videos, solo para ver el segundo en el que Alexis anota, para descubrir cómo ese gol cambia la reacción de las personas. La pena enorme por la copa que se escapa, la alegría inconmensurable de la primera estrella. La vida misma. Imposible no conmoverse cuando ves a un compatriota derramando lágrimas (ver uno acá), o a una familia entera abrazándose de alegría (ver acá) …
- En estos dos meses me he vuelto uno usuario frecuente de Wikipedia. Si  vieran mi  historial, se darían cuenta  que está lleno de visitas al sitio. No les mostraré el historial, porque pueden ser de la PDI. Y no es que esté buscando información relevante para copiar y pegar descaradamente para un trabajo o un nuevo proyecto de ley en el congreso. Lo que busco es solo verificar que lo que pasó es real, porque si Wikipedia lo dice, así pasó. Palabra de Wikipedia, escúchanos señor te rogamos.
Por lo mismo me meto frecuentemente a la Wikipedia de la Copa América. Releo su historia, que a esta altura me la sé de memoria, solo para llegar al palmarés. Y veo a Chile, mi lindo país, acompañado por ese 1 que grafica el campeonato ganado. No contento con eso, hago click en la Copa América de Chile 2015, solo para nuevamente verificar que sí, es verdad, ganamos. Y termino de matar la dudas, haciendo click en “selección chilena de fútbol”. Sí, es verdad, ganamos la Copa.
Qué hermoso es ver Chile campeón.
- En estos dos meses he seguido viendo fútbol, como siempre, pero no puedo evitar que todo me recuerde a ese partido contra Argentina.  Veo la final de la Super Copa de Europa y aparece Banega jugando por el Sevilla. Y cada puta vez que toca la pelota, recuerdo a Bravo atajando esa pelota, quizá uno de los momentos más felices de en mi vida.
Y cada vez que en algún partido hay un penal, aunque sea un partido de mierda entre Barnechea y Magallanes con 15 personas, viajo al 4 de julio. ¿Lo irá a patear como Alexis o lo mandará a la chucha como el pipita Higuaín? Na, en serio, es difícil pegarle tan mal como el pipita, incluso en una mierda de partido.
- En estos dos meses cada vez que veo un auto de lujo, cualquiera sea la marca, modelo y color, me acuerdo de esa imagen: Vidal saliendo en su Ferrari desde Juan Pinto Durán y a las horas, el auto hecho mierda. Y esa sensación de que todo se fue directamente a la mierda vuelve. Otra vez cagamos, lo mismo de siempre, no ganaremos jamás, porque no lo merecemos.
- En estos dos meses me acostumbré a ver momentos épicos y con finales felices propios. No más victorias de equipos y selecciones extranjeras. No, ahora puedo ver y recordar esos momentos, pero propios, los de mi selección. Nunca más ver el épico final con que la roja de España se tituló campeona del mundo. Ahora es la roja, la verdadera roja, de Chile, la que gana épicamente un título.
- En estos dos meses no he dejado de estar pendiente de cada actualización del ranking FIFA, esperando que Chile suba hasta donde se merece. Nah, mentira, nadie puede darle pelota a ese ranking de mierda… ESTAMOS 8… VAMOS CHILE, CTM. Hay que superar a las potencias de Gales, Rumania y Bélgica(??)
Se viene el 18 cabros, y estoy seguro de que cada vez que vea flamear la bandera en la casas, gracias al miedo de que nos pasen un parte, pensaré: ahora si tiene sentido esa estrella solitaria. ¡¡Representa la Copa América!!  no me vengan con hueás, eso representa desde hace dos meses.
Ya sí, le puse mucho ¿Me estaré volviendo loco? ¿Necesitaré ayuda de especialistas... 
La culpa a tiene Alexis...

¡¡POR FIIIIN!!

jueves, 27 de agosto de 2015

Historia de bus


Antes que me acusen de plagio, reconozco con hidalguía que me inspiré en el gran Ricardo Arjona, que tiene un tema que se llama “historias de taxi”, razón por la que llamé a esta entrada "historia de bus".
Bueno, yo no soy Arjona (no va a temblar), así que no vayan a pensar que me tiré a una mina. Tampoco le besé hasta la sombra, ni nada parecido.  Básicamente esto tiene dos cosas en común con la canción del trovador: se desarrolla sobre un vehículo y trata de una mujer.
Era un viaje normal. Llegué con algo de anticipación al bus, así que pude dejar mi bolso “estratégicamente” ubicado entre otro montón de bolsos similares, para así evitar que cuando tenga que retirar mi bolso lo encuentre solo cuando queda la rueda de repuesto en el maletero (al final eso pasó).
Me senté en el bus, al lado de la ventana, como siempre. ¿Por qué ventana y no pasillo? Tengo un problema hereditario terrible: cabeceo cuando duermo. Sí, he visto a mi mamá cabeceando y me he cagado de la risa, así que prefiero cabecear y darme contra la ventana, que hacerlo hacia el pasillo y que todos me vean.
El bus comenzaba a salir del andén, cuando se detiene. Veo que la gente del otro lado mira, y yo copuchento, me paro, pero no veo nada.
A los pocos segundos escucho quejidos (no sexuales, les recuerdo que estoy en un bus, enfermos). Pasan un par de minutos, cuando veo subir, muy a mal traer, a una treinteañera. Venía llorando. Lo logró, llamó mi atención.
La tipa se sienta y sigue sollozando…
- ¿Qué le pasó? Le pregunta una vieja tan o más copuchenta que yo
-Venía apurada, corriendo y me caí de poto- dijo entre lágrimas
En eso aparece el auxiliar de bus, que muy gentilmente le pregunta por el estado de su poto…
¿Se pegó fuerte?
-. Le responde la accidentada.
-Es que hay mucho aceite en el cemento, es resbaloso- le dice el auxiliar tratando de consolarla, o quizá, intentando hacerla ver que fue muy aweonao correr por el terminal.
El bus ya lleva varios minutos en las modernas carreteras chilenas, pero la accidentada sigue quejándose. El auxiliar vuelve en acción y le da un vaso con agua. Dos dudas me vienen a mi mente:
¿De dónde chucha sacó un vaso con agua?
¿Se la querrá pisar este weon? Quizá, y con algo de suerte, le termine besando hasta la sombra, parafraseando a don Ricardo.
El vaso con agua la calma un poco (quizá algo le echó el auxiliar para drogarla), hasta casi deja quejarse, incluso hace un poco el asiento para atrás, para disponerse a ver alguna película pirateada del cine, cuando la calma se interrumpe por un llamado telefónico
-Aló aló... Emilio (cambié el nombre para ocultar la verdadera identidad del aludido). La tipa cambió de su voz quebrara y triste, a una voz dura y enojada…
-¡¡No vengo más sola a Santiago!! Escuchaste, Emilio, no vengo más sola (quizá quería que Emilio la viera caer)
-Me caí po, por andar apurada haciendo los trámites. Llegué justo, el bus se iba, y me caí – a esta altura, casi gritando y furiosa.
-Me caí, no vengo más sola, Emilio, escuchaste, no vengo más sola – dice de nuevo
Su furia aumenta mientras habla: ¿me escuchai? No no no, no me refiero a eso…escucha po…escucha… .
- Emilio, no estoy hablando de eso, no tiene nada que ver, escucha... escucha ..ya ya ya ya, chao”, y le corta.
Y en ese momento me pregunto ¿Qué culpa tenía el bueno de Emilio de que se sacara a chucha? ¿Será su pololo, novio, esposo, amante? ¿Por qué el hermoso Emilio (me lo imagino hermoso) le aguanta?
El bus  continúa, para en varios peajes que financian esas modernas carreteras, cuando de pronto, la mina agarra su celular ¿A quién estará llamando? Me pregunto ya sabiendo de antemano la respuesta
-Aló…Emilio, sí sí… estoy mejor, sí sí… Parece que se va abuenar con el masculino (así debe ser, por su nombre) de Emilio, pienso.
Continúa conversando, ya no tan enojada, pero con una voz que muestra siento rencor. Le cuenta cómo se cayó, y como su poto se hizo cagar en el cemento del terminal. Mientras más explica cómo se cayó, más se va picando de nuevo…
-Sí po, y me caí, por andar apurada, por andar haciendo trámites, y me duele mucho todavía po - le dice, más bien, le grita.
Y todo termina con un: ya ya ya, si tu sabis a qué hora llego. No te tengo para qué andar llamando, ni avisando, si tú sabes a qué hora llego po, Emilioy le vuelve cortar.
La cagó. Reflexiono(?): ¿Por qué el pobre Emilio se convirtió en el victimario de su sacada de chucha? ¿La mina está loca? Espero Emilio la patee por loca (o le pegue, como el trovador a su señora). No merece a una mina así…
El bus para en Los Vilos, destino de la accidentada. Se baja con evidentes muestras de dolores…El auxiliar la ayuda, quemando su último cartucho para ver si cae en sus brazos...Me paro para ver qué sucede fuera del bus...
¡Adivinen!
Ahí estaba Emilio, guapo y varonil como me lo imaginé…
 Se miran, se abrazan, se besan, y decido no mirar más…

Par de weones.

lunes, 6 de julio de 2015

Chile campeón de la Copa América: después de 19 años, perdí la virginidad


todo comenzó así ...

Interrumpo la hibernación de El Resumón porque ha ocurrido un hecho importante que quiero compartir con todos ustedes: he perdido la virginidad. Sí, luego de casi 19 años perdí la virginidad
Todo comenzó un lejano domingo 2 de junio de 1996, el día que abrí los ojos y conocí un amor irrestricto.
La cita fue en la soledad de mi living, frente a mi eterna tele IRT de 14 pulgadas.

Sí, ya estaba algo grande. No sé por qué lo vi antes. Debe ser por algo familiar. En mi familia no me inculcaron ese irrestricto amor que en otras familias es tan común, aunque mi padre siempre ha coqueteado con ese cariño, pero  a su extraña manera.
Y cuando TVN comenzó a emitir lo que jamás  intuí que me cambiaría la vida, nació el amor. Por fin conocía lo que era la “selección chilena de fútbol”, de la que solo había escuchado el rumor de su existencia. Siempre me preguntaba por qué no estaba en uno de los 32 cascos de la pelota del Mundial del 94 que me regalaron.
 El partido fue Venzuela- Chile, que terminó con un amargo empate a uno, gracias a un impresentable gol de rodilla de Javier Margas en la agonía. El resultado en ese momento fue catalogado de humillante (Venezuela solo sacaría 3 puntos en todas esas clasificatorias), por lo que Xabier Azkargorta fue despedido, sin antes vociferar “una vez muerto el perro, se acabe la rabia”.
Es decir, el primer partido que vi de la selección resultó ser un desastre, y a pesar de eso, fue amor a primera vista. Nunca más me perdí un partido…
Y por nunca más, me refiero a nunca más.
Toda la clasificatoria del 98, con el gran Nelson Acosta  al mando. El 3 a 0 contra Bolivia que nos dio la clasificación, es un partido que recuerdo claro.
El mundial lo viví entre la casa y el colegio. Con un amigo llevábamos la tele, que pesaba mucho para nuestras fuerzas de niños, para ver los partidos en la escuela. Ahí vimos el gol de Sierra que nos dio el paso a octavos. Recuerdo a todos saltando de alegría.
Vinieron tiempos de crisis en mi relación con la selección. Para Japón y Corea no vimos una, pero vi todos los partidos, incluso el 0 a 2 contra Venezuela (primera victoria de la vino tinto y el peor partido que vi en la vida ) hasta el partido final, donde había más ecuatorianos que chilenos en el Nacional.


me da vergüenza estar transmitiendo este partido 

Costa Rica nos dejó afuera en la Copa América del 2004. Costa Rica, po. Pero igual el amor era más poderoso, y continué ilusionado, y cuando volvió Nelson Acosta, pensé que todo se recompondría. Por aquella época la sub 20 nos ilusionaba con un 7 a 0 contra Honduras, pero en el siguiente partido (tres días después )perdimos por el mismo resultado.
Y no llegamos al mundial de Alemania, la sub 20 se quedó fuera en segunda ronda y en la Copa América  Venezuela 2007 Brasil nos ultrajó para dejarnos afuera en cuartos de final (1 a 6). Humillación que perdoné. Por lo menos la sub 20 hacía buena campaña, hasta que en semifinales nos quedábamos con la ganas contra Argentina…
Apareció Bielsa, le ganamos a Argentina por primera vez en la historia (el mejor partido que vi en mi vida ). Luego sacamos tres puntos contra Perú , Paraguay y Colombia de visita, y de esa forma volvimos a un mundial,  ganamos luego 48 años, hasta  Brasil nos dejó afuera.

    
        La primera vez contra Argentina 

Pensaba que en Argentina 2011 el amor con la selección podía “pasar a mayores”, pero Bielsa se fue y todo se arruinó. Venezuela una vez más en el camino, y otra vez un sabor amargo.
Sampaoli me había generado el dolor más grande en el fútbol: el cotillón. Pero como sucesor de Bielsa le tuve fe desde un principio. Nos llevó al mundial, le ganamos a España y estuvimos a un centímetro de dejar afuera a Brasil.

Llegó la Copa América en Chile, y los jugadores prometían ganar, pero de verdad, yo no les creí. La selección me  había ilusionado y roto el corazón tantas veces, que preferí ni pensar en la posibilidad de perder la virginidad: moriré virgen, pensé con resignación…
El 4 de julio, 19 años después, me senté frente al televisor, de más pulgadas y con mejor imagen que la de aquel partido de Venezuela el 96.
Sí, tenía demasiado presente todos esos casi casi, todos esos triunfos morales. Si perdíamos batallando en la final, me iba feliz. Si perdíamos por paliza, sería un dolor ya conocido. Me había mal acostumbrado a la eterna ilusión, y a las alegrías pasajeras.
Pero vi que los coqueteos estaban pasando a mayores. La selección hacía  ver mal a la poderosa Argentina. La distancia y negativismo pasaban a la ilusión. Otra vez, me volvía a reconquistar fácilmente.
Nadie dice que perder la virginidad es fácil. Los primeros noventa minutos me dejaron al borde de convulsionar. El alargue se hizo insoportable, realmente insoportable. Ya no estaba sentado, ni parado, ni dando vuelta. Estaba tirado en el suelo.
Y los penales aparecieron, solo doce pasos definían si la virginidad continuaba o no.
Alexis corre a la pelota, yo de rodillas frente a la tele. La pica…La pelota parece que entra, pero solo cuando Sánchez corre para celebrar, entiendo que ocurrió lo que nunca pensé que pasaría…
Perdí la virginidad. 19 años de espera llegaba a su fin. Desde ese gol de rodillas de Margas frente a Venezuela, hasta el gol de Sánchez picándoa frente Argentina.
Sí,  la primera vez no se disfruta tanto, por eso esperaré pacientemente a vivir la segunda, la que estoy seguro disfrutaré más. Espero no sean otros 19 años, aunque estoy dispuesto a esperar eso y más. Y si no pasa, no importa, no morí virgen 
#vamoschile
              :) (sábado 4 de julio 2015 -19:47 GMT-3)                                    


lunes, 9 de marzo de 2015

Aguante Santiago Morning, Magallanes y Barnechea

                                                Estadio seguro vs barra brava de Santiago Morning (????)
Como algunos de ustedes sabrán, desgraciadamente soy hincha de la Universidad Católica, club protagonista de  todos los torneos, hasta que llegan las horas de definiciones. Es como Pelluco de Amores de Mercado: 90 capítulos protagonista, y al final, se muere injustamente #carnet.
Bancarme los chistes repetidos y fomes sobre el frío es una prueba  a mi tolerancia.  Puedo decir con certeza que me acostumbré y que ya no me afectan esos comentarios. De todos modos, PODRÍAN EXIGIR MÁS A SUS ESCASAS NEURONAS Y HACER CHISTES NOVEDOSOS SOBRE LA CATÓLICA, MONTÓN DE WEONES.
Y hueviar al hincha rival es parte del fútbol. Me he visto muchas veces riéndome de hueveos contra la UC. Dije hueveos, no huevos, aunque igual es chistoso en el caso de la UC.  
Una buena talla es una buena talla, acá y en el Festival de Viña  del Mar.
Pero otra cosa es el hincha termocéfalo. Ahí donde entra en mí un debate: ME GUSTA EL FÚTBOL, PERO ODIO A LOS HINCHAS DEL FÚTBOL.
Y claro, el fútbol no sería el deporte que es si no fuese por los hinchas. Sin hinchas sería un pseudodeporte, como el lanzamiento de la bala, el béisbol o el taca taca.
Me molesta mucho el termocéfaleo constante. Esa capacidad de apagar el cerebro solo para hacer comentarios sobre  las madres, zorras, monjas y papayeros. Perdón, no debí incluir a los papayeros.  Deportes La Serena es una falta de respeto al fútbol nacional.
En ese sentido el fútbol y la política se hermanan de forma notable.
No hay fútbol sin partidos, ni política sin partidos. En el fútbol el empate es un resultado que beneficia a ambos equipos, y en la política empatar con el rival beneficia a los dos bandos. Aunque claro está, empatar en el fútbol es mucho menos nefasto que andar empatando con el rival político para determinar quién es menos ladrón. Eso es como un 0 a 0 en el fútbol.
 Pero por sobre este juego de palabra digno de una canción de Arjonas, lo que más une a la política y el fútbol es el personaje termocéfalo.
¿Cómo así? La derecha le tira mierda a la izquierda por cualquier cosa. La izquierda responde de la misma forma. De encontrar algo bueno en el contrincante, nada. La idea es desmerecer. Lo mismo pasa en el fútbol ¿Acaso no han visto una pelea entre un “zorra” y una “madre”? Es como ver pelear a un UDI y a un PS. Cero argumentos,  la idea es tirar caca. Siempre mirando pal lado para ver defectos y sacar ventaja, más que mirarse a sí mismos para encontrar ideas y reflexiones que aporten. 
Bueno, esta relación no es solo metafórica, ya que se sabe que los comandos en tiempos de campaña se alimentan de los barristas para ejecutar sus prácticas antideportivas- antipolíticas. Son la misma weá.
Y por ese motivo ya no soporto la política. En serio no pueden debatir de verdad.  Carecen de hidalguía para encontrar algo positivo en el “rival”. Cómo van a construir un país, sin escuchar y solo buscando sacar ventajas pequeñas de la falencias del otro. Se sacan los trapitos al sol de Penta y Caval, y en eso se la llevan, tratando de demostrar cuál caso es menos malo.
Menos mal en el fútbol hay menos en juego, pero en el fondo es lo mismo. Los hinchas convierten este deporte en algo imbancable. Hablan solo del choque de Herrera y del el “estadio de Pinochet. Comienzo a no soportar el fútbol por esos wnes.
Me siento a ver todos los partidos en un canal mierda como el CDF HD, donde dan partidos sin HD (putos). Disfruto de los goles,  los casi goles  y malos cabros. Y al final  todo se va al carajo cuando veo en las redes sociales las discusiones entre los hinchas termos.  Una mierda.
Por eso creo que Santiago Morning, Magallanes y Barnechea son clubes perfectos. Tienen tan pocos hinchas, que es difícil hallar una pelea termocéfala de uno de ellos. Además,  no los van a castigar por tener “hinchas protagonistas”.
Nada mejor que sentarse a ver un Magallanes – Santiago Morning en el Estadio Santiago Bueras. Solo es fútbol, nada de hinchas  tirando weás a la cancha o encendiendo bengalas. La calma interrumpida solo por los cánticos y  la música de la  bandita de Magallanes.
Ahí está el fútbol que me gusta. El que se vive dentro de la cancha y el que se disfruta fuera de ella, lejos de pelmazos buscando fama sin mérito alguno, o armando discusiones sin sentido.

Ah, y por cierto, de seguro están pensando: de qué te quejas, si en la UC son 50.