El Resumón profesionales en la desinformación

martes, 18 de julio de 2017

¿Veranista o invernista? ¡otoñista!


Antes las discusiones en Chile era entre carreristas  y O higginistas , balmacedistas, y congresistas y allendistas con pinochetistas.
Bueno, las cosas cambian y la sociedades crecen y se complejizan. Todo esto derivó en que hoy en día el país el debate es entre los invernistas y veranistas, quienes buscan despiadadamente quedarse con la razón.
Los invernistas,  lo más felices con la nieve y terribles heladas, disfrutan del clima gélido que esta época del año permite. Aman la lluvia, la nieve, los días cortos y el usar cuatro o cinco capas de ropa.
Por su parte, los veranistas, que por estos meses lo están pasando más mal que Tiago Correa , son felices con el calor sofocante, aman el sol, las playas, el sudar en exceso y andar con chalitas ziko en la calle.
La discusión entre ambos grupos por ratos se ha tornado violenta. Los invernistas acusan a los veranistas de llorones, de quejarse por el frío, cuando todo se arregla con una estufa , guatero o una simple bufanda. En cambio, los veranistas vociferan contra los invernistas, tildándolos de masoquista, por disfrutar de cagarse de frío y de ver anegadas sus casas.
Lamentablemente  uno no puede quedarse ajeno a esta discusión, y finalmente la sociedad te empuja a definirte y sumarte a uno de los bandos. No hacerlo te convierte en un paria .que no tiene derecho a decir “puta que hace frío” o “la cagó el calor”.
Así que me puse a pensar qué cresta soy. Es verdad que me gusta la lluvia. Cuando veo que Iván Torres dice que se avecina un frente de mal tiempo, lloro de alegría, aunque muchas veces el wn no el achunta, a pesar de que en los comerciales pase lo contrario.
Pero por otra parte, me encanta andar a pata pelá y polera. Me carga tener que arroparme para no cagarme de frío.
Seguí pensando. En verano me cuesta dormir por el calor, así que muchas veces duermo arriba de la ropa, quedando expuesto a los putos zancudos. Pero en invierno también me cuesta dormir, porque los pies se me congelan aunque me arrope a cagar.
Finalmente llegué a una conclusión. No soy invernista ni veranista, soy otoñista.
Sí, no estoy hueviando, soy otoñista, porque en esa época no hace ni tanto frío ni tanto calor. Incluso, puedes tener días con harto calor, en los que puedes andar a pata pelá, y otros donde llueve. Además, a diferencia de la primavera, no existe posibilidad de que una maldita alergia te cague los días.
Asumo con hidalguía que  con esta decisión quedo al margen de la discusión, pero creo en esta tercera vía.
Me siento como en frente amplio, y parece que al igual que ellos, no le ganaré a los dos grandes conglomerados.

Pero solo quiero decir una cosa. Invernistas y veranistas dejen de hueviar, los otoñistas tenemos lo mejor de ambos.

viernes, 14 de julio de 2017

Carlos Pinto: "El secuestro de un niño solo cabe en la mente de un homosexual"


Algunos nostálgicos dicen que “todo tiempo pasado fue mejor”. Bueno, quizá para el pastor Soto , la UDI, la familia Pinochet y los hinchas de Magallanes sea así, pero si nos detenemos a analizar, deberíamos concluir que el dicho tiene menos peso que el debate de Chile Vamos.
El otro día estaba viendo en YouTube a Vardoc pidiendo plata para ser su amigo, y pensé que estamos tocando fondo, que probablemente todo tiempo pasado fue mejor,  así que decidí ver un capítulo antiguo de Mea Culpa(?), otrora programa imbatible en el ráting durante los 90 y principios de los 2000.
La cosa es que me topé con el tercer episodio de Mea Culpa, emitido el año 1993 (año en que la cato obtuvo su mejor subcampeonato, el de la Libertadores), y que llevaba como nombre “La Berenice”.
El capítulo trataba de como una nana terminaba raptando al niño que cuidaba. Hasta ahí otro caso más, hasta que se descubre que “Berenice” era en realidad un hombre llamado Carlos Jesús Pinto.
Bueno, nadie puede justificar un rapto, sea hecho por un heterosexual, homosexual o por un vegano, pero lo que realmente me sorprendió fue la parte final del episodio, cuando conocemos a la verdadera Berenice.
Crudas relaciones de sodomía, libertinaje por andar en parejas,  es la presentación que hace Carlos Pinto de la situación que viven los homosexuales en la cárcel.
Al preguntarle a Berenice por su delito, no titubea en decir que el secuestro “realmente solo cabe en la mente de un homosexual”. Continua con un “apropiarse de un ser humano que no le pertenece, eso le cabe en un homosexual”.
Si hoy fuera 1993 quizá Carlos Pintos hubiese sido el chofer del bus de la Libertad, pero en el 2017 probablemente rechace serlo, o en una de esas se ofrece a manejar el bus de la diversidad.

¿Todo tiempo fue mejor? Menos mal que no.

lunes, 10 de julio de 2017

Desde el "Bus de la Libertad" hasta el "Bus de la Selección: Los buses más famosos de Chile


Por estos días la opinión pública ha volcado su atención a la llegada del “Bus de la libertad”, bólido naranja que ha recorrido distintos países con consignas libertarias, si estuviéramos en 1850.
Pero en un arranque de creatividad inesperado, MOVILH decidió contrarrestar la llegada del “Bus de la Libertad” con el “Bus de la Diversidad”, vehículo con un presupuesto evidentemente menor (por no decir ordinario) y con frases acorde al movimiento.
Sin darnos cuenta, ambos buses causaron tanto revuelo, que Chilevisión Noticias dejó de cubrir los asaltos y se avocó a informar sobre cómo el “Bus de la libertad “ y “Bus de la diversidad”, se enfrentaban en las calles, y no por llevar más pasajeros.
Pero parece injusto que estos buses aparezcan de la noche a la mañana a robarse la atención, cuando hay buses que tienen una mayor trayectoria, y que han luchado durante años para lograr la notoriedad que el Bus de la Libertad y de la Diversidad hoy tienen.
A continuación, los otros buses famosos en Chile.
EL BUS DE LA SELECCIÓN.
Sin duda el bus más querido por los chilenos es el bus de la selección. El vehículo de característico color rojo y pintado con la publicidad de la roja de todos (aunque esas marcas auspician a otras selecciones) se roba la atención de los chilenos cada vez que sale de Juan Pinto Durán rumbo al Estadio Nacional o Monumental.
Es tanta la atención que tiene, que hasta helicópteros siguen al vehículo que lleva a los jugadores de la roja, en una cobertura mediática absurda pero entretenida.
No hay portonazo ni teleserie turca que pueda robarle cámaras al bus.
Eso sí, aunque usted no lo crea, el bus de la selección también es peligroso, y no por sus consignas o falta de manteamiento, sino por la fanaticada que intenta abrazarlo  cuando éste va en movimiento. A todas luces, una mala idea.

EL BUS DE NEXT
Si bien el bus de NEXT dejo de existir hace varios años, tuvo una época dorada, en la cual tenía pantalla y alto ráting.
Es sin duda el bus más pajero de todos (en varios sentidos), ya que en realidad la gracia no era que recorriera muchos kilómetros, pero si transportaba algo de cuantiosa valía: gente buscando amor, antes de que existiera Tinder.
Volver al bus de NEXT representaba unas de la derrotas más grandes de la vida, más que perder la Copa Confederaciones, y es el ser rechazado y continuar con la terrible soledad (por eso también es un bus pajero).
Dicen que a nadie le falta dios, pero en el bus de NEXT ese dicho no tenía razón de ser.


PARTY BUS
Puta, me dio sed al tiro.
El hermano del brazo corto pero mani larga de Sebastián Piñera es uno de los rostros del Party Bus, y con eso deberían concluir de qué se trata la cosa.
Arriba del bus se puede carretear como si el mundo se fuera acabar, mientras te diriges a un lugar para carretear como si el mundo se fuera a acabar.
Lo mejor es que gracias al Party Bus puedes trasladarte curao sin temer a que te asalten y o que termine atropellando a alguien por manejar en ese estado.
De esta lista, este bus sin duda es el más útil.

CUALQUIER BUS DE TURBUS

Si el bus anterior está hecho para los que quieran pasarlo bacán, en cualquier bus de Tur Bus pueden subirse todos aquellos que no tengan tantas ganas de vivir.
En estos buses tienes buenas posibilidades de terminar tu viaje en un Hospital, o si tienes más suerte, en un cementerio.
Eso sí, traen cinturón de seguridad, para que no sea tan evidente este “negocio”.
EL BUS DE DOS PISOS

¿Cómo terminar con la saturación del Transantiago pero con una solución que nos haga ver como los ingleses de Latinoamérica? Fácil, traer un bus de dos pisos para recorrer Santiago.
Si bien la vida del bus en la calles de la capital fue breve, los usuarios tuvieron una buena recepción, no porque solucionara algo respecto al transporte público, sino porque la gente se sentían como en Londres.
Cómo no he ido a Londres, no sé si por allá rayan los buses de dos pisos como acá. En una de esas es así. Si alguien sabe, comente acá abajo.
LA 210

Bueno, muchos dicen que la 210 es el real bus de la libertad, diversidad y party bus. Además, transporta a los chilenos más buenos pal hueveo del país, así que también puede ser considerado el bus de la selección. Y si tienes suerte, se puede encontrar el amor gracias al exceso de alcohol y drogas, así que puede ser como el bus de Next.
Terminar vivo después de un periplo en la 210 es un desafío, así que le compite a cualquier bus de tur bus.
Y como los hoolligans ingleses son buenos pal webeo, también puede ser como el bus de dos pisos, que nos hace sentir británicos.

En resumen, la 210 es el bus definitivo.

viernes, 9 de junio de 2017

Tengo mal de Diógenes: Acumulo pestañas del navegador compulsivamente.

Con mucho dolor confieso que cerré las pestañas pornos para el pantallazo. Algo de dignidad me queda 

En los casi diez años de este blog, es primera vez que para escribir me dediqué a investigar profundamente, buscando  expertos en la materia(?).
Según su majestad Wikipedia(fue lo primero que hallé), que hace días me pide plata(hasta wikipedia me recuerda que soy pobre), el mal de Diógenes o Síndrome de Diógenes es “ un trastorno del comportamiento que afecta, por lo general, a personas de avanzada edad (cada minuto caigo más dentro de ese nicho)que viven solas (a nadie le falta dios, salvo a mí. Snif). Se caracteriza por el total abandono personal y social (no pedí nacer), así como por el aislamiento voluntario en el propio hogar (justamente eso hago escribiendo esto) y la acumulación de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos”.
Bueno, en mi caso,  la acumulación no es de grandes basuras y desperdicios domésticos, ni tampoco tengo abandono de la higiene personal (me baño sagradamente todos los días martes y jueves, siempre y cuando caigan en día par). Mi problema es en realidad la acumulación de pestañas del navegador.
Sí, al igual cómo una persona comienza a acumular cachureos porque siente que en algún momento servirán, yo acumulo pestañas que pienso que en un futuro no muy lejano me serán de utilidad.
Es así como tengo hace semanas pestañas con videos en Youtube de una canción o cualquier weá que me gustó en su momento. A pesar de qué hace rato no miro el video, no lo cierro
También guardo pestañas con información de Wikipedia, siempre con datos inservibles para la vida real, o de alguna página que descubro y con la que me comprometo mentalmente a seguir, para dejarla en el olvido absoluto.
Tengo, además, varias pestaña de twitter que van acumulando a su vez cientos o miles tweet nuevos. No existe razón para esto, pero al final siento que actualizar en distintas pestañas, me entrega distinta información, y así no se me escapa nada del acontecer nacional, ni el último eliminado de Master Chef.
Lo mismo me pasa con Facebook. Puedo tener varias pestañas de Facebook, y al final no le presto atención a ninguna.
 Lo peor, es que dejo link con datos de pega que me tincan, y que siento le darán un vuelco positivo a mi vida, pero a las que finalmente no postulo. Cuando las vuelvo a ver, caducaron hace meses.
Y así un largo etcétera  de motivos para dejar pestañas sin cerrar. Con todo esto, y al cierre de esta edición, acumulo más de 25 pestañas abiertas (tiré un número alzar. Me dio paja contarlas).
Pero no es de algo de lo que me sienta orgulloso. Para nada. Al igual que una persona que acumula basura, yo me veo perjudicado por este problema.
Abrir el navegador y esperar que 30 pestañas carguen, hacen que el computador corra más lento que Oscar Pistorius sin las piernas ortopédicas. Y no solo eso, el computador sigue lento una vez que las pestañas cargan, y en serio, a ratos se hace insufrible…
A tal punto he llegado, que veces tengo tantas ventanas abiertas, que se achican y no se ven los logos. Esto es un caos, porque llegar a la pestaña que buscaba, se puede convertir en todo un desafío. Y peor con el computador lento.
Pero entonces si tengo tantos dramas ¿Por qué chucha no cierro las ventanas que no volveré a usar?, se preguntarán.
Al igual que una persona que acumula cosas, tengo una seria dificultad para dejar ir lo que ya no uso, incluso esto me genera angustia, ansiedad y malestar. Casi como si estuviera perdiendo un ser querido al apretar cerrar..
De hecho, mi última gran crisis en la vida fue cuando mi antiguo computador murió inesperadamente, llevándose consigo al menos 20 pestañas que guardaba con amor durante semanas e incluso meses.
Lo bueno es que volví a acumular pestañas y la vida me dio una nueva oportunidad.
En realidad no tengo ningún problema..¿Qué de malo hay en esto?..
¡Puta que está lento este computador de mierda...!
¡¿Y dónde chucha está la pestala del blog para subir esta weá?!

PD:
También sufro el mal de diógenes en mi escritorio...
Parece que realmente esto es un problema 


¡¡Ayudaaa !! 😕

No se vive de salvar la tierra: Estos son los trabajos de los personajes de Dragon Ball


Cómo ya he escrito anteriormente (acá y acá) lo mío con Dragon Ball, más que fanatismo, es un amor, con altos y bajos, incluso quiebres.
Tanto ha llegado este longevo amor, que me dado la flojera de recordar todas las pegas que han tenido los personajes del anime.
Sí, porque a pesar de que es una serie de pelea, de combos y kame hame ha no se vive.

Yamcha, el beisbolista

El personaje más vilipendiado de todo Dragon Ball fue uno de los primeros en asumir que de elevar el ki no vive el hombre.
Es por eso que lo vemos en los primeros episodios de Dragon Ball Z jugando béisbol, deporte que le viene como anillo al dedo, sobre todo cuando hay una mocha y él demuestra que a un ser humano normal le puede sacar la cresta.
Si bien no sabemos por qué no retomó su carrera como beisbolista, sus habilidades siguen intactas, de hecho, gracias a él el universo siete se impone por estrecho margen en el torneo de béisbol contra el universo seis, en un hilarante episodio de Dragon Ball Super.

 Krilin, el policía 

El personaje que más veces ha muerto en la historia de los animés, se dedicó gran parte de su vida a pecharle comida y techo al maestro Roshi.
Pero la buena vida se le acabó cuando decidió formar familia con 18,  con quien tuvo una  hija llamada Marron. Con estos antecedentes, tuvo que salir a buscar una pega para que no faltaran pañales para su bebé.
Lo bueno es que rápidamente encontró su vocación y se transformó en paco, pero de los buenos, no de esos amigos de lo ajeno que vemos por acá.
Gracias un nivel de pelea sobre el promedio, se convirtió en un experto en acabar con los portonazos.

7 Trunks, el empresario

Uno de los personajes más carismáticos de la historia de Dragon Ball, terminó siendo el heredero lógico de la fortuna de la Corporación Cápsula.
Por lo mismo en Dragon Ball GT, si bien se nota que le pega harto a los negocios, lo vemos agobiado por las responsabilidades de presidir tamaña empresa. De hecho, empujado un poco por eso, termina aceptando sin mucho reclamar subirse a la nave especial para buscar las esferas de estrellas negras.
 Gohan, el estudiante , doble de acción y próximo científico.

La eterna promesa de los Guerreros Z estaba destinado a terminar estudiando. Desde chico Milk hizo lo posible para que Gohan no fuera una oveja descarriada como su padre, por lo que le inculcó que para el futuro eran más necesario ser un trabajador que un guerrero que evitara la destrucción de todo el planeta.
Fue así como Gohan terminó estudiando y olvidando para siempre su faceta de guerrero.
Además, gracias a que es el yerno de Satán, no tiene problemas para pagar sus estudios superiores, evitando así tener que recurrir a becas y cosas por el estilo (te envidiamos).
En Super lo vemos pituteando como doble de acción en una película del gran Saiyaman.
En GT ya terminó sus estudios (no todos tardamos una década en egresar) y al parecer tiene trabajo( todo es confuso en GT).

 Picoro, el niñero(?) 
No sabemos bien si Videl y Gohan le pagan a Picoro para cuidar a Pan. Tampoco Picoro necesita plata, si total no come, solo toma agua, aunque lo hemos visto degustando de comida. Bueno, incongruencias de Toriyama.
La cosa es que Picoro ha dedicado parte su vida a ser el niñero de la hija de su discípulo, trabajo que ha hecho con dedicación y profesionalismo.

Ten Shin Han y su propia pyme

Ten es probablemente uno de los más emprendedores de todos los personajes de Dragon Ball.
Muchos pensamos que el personaje se pasaba la vida entrenando y cazando, incluso, se llegó a rumorear que Ten era agricultor.
Pero todo cambió cuando  Dragon Ball Super  lo vemos liderando su propio Dojo. 
Esperemos que esta pyme siga en pie.

 17, el guardabosques 

A todos nos sorprendió el vuelco que tuvo la vida de 17, quien en la saga de Cell lo vimos determinado a matar a Goku.
En Super se transformó en guardabosques, pega que le apasiona, y por la cual pasa extensas horas protegiendo los animales de su alrededor.
Todos merecemos segundas oportunidades.

 Milk, la dueña de casa

Uno de los trabajos menos reconocidos es el de dueña de casa, y pasa algo parecido en el mundo Dragon Ball.
Lo de Milk es para ponerse de pie y aplaudir, ya que hacerse cargo de un hogar con un marido como Goku, que no trabaja, y que pasa años muerto porque se le para la gana,  debió ser difícil, además, de tener la responsabilidad de criar solita a Gohan.
Lo bueno es que en Dragon Ball Super Goku  madura un poco y toma algo de conciencia.

 Goku, el agricultor y guardia de seguridad.

El guerrero más fuerte de todo el universo siete, el que puede sacarle la cresta a Freezer, Cell, Baby o Black Goku, también tuvo que ingresar al mundo laboral, empujado por su esposa Milk, cansada de pasar miserias y comer semillas del ermitaño para calmar el hambre.
Goku es el menos entusiasta de todos los trabajadores  de Dragon Ball, por lo que intenta por todos los medios de zafar de su responsabilidad  como jefe de hogar.
A pesar de eso, ha tenido dos pegas, ambas sin lograr gran éxito. Ha sido agricultor por largos pasajes de Dragon Ball Super y también guardia seguridad, pega para la cual tuvo que vestirse formal y cambiar su característicos peinado.
Todo sea por los sucios pesos.

(escrita originalmente para plan9 )

miércoles, 26 de abril de 2017

Mal pensando


Creo que tengo un problema importante que  realmente no sé cómo superarlo:  soy terriblemente mal pensando.
Igual a veces pienso que el problema no soy, es del resto que es demasiado ingenuo a la hora de hablar o hacer cosas.
Me di cuenta de esta situación una vez que fui a comprar pasajes para viajar en bus. Llegué al lugar de siempre, soy fiel a mi empresa de buses hasta la muerte (no, no es Turbus), así que  más o menos ubico a la gente que atiende.
Le pregunto al señor, un caballero muy bien portado, si quedaban pasajes, y él, amablemente, me dice que sí.
El problema nace cuando me hace la siguiente pregunta: ¿Le gusta más arriba o abajo? Puta, inmediatamente me reí, y el caballero me miró con cara de “qué conchetumadre le pasa a este weón loco”. Luego de unos segundos, y luego de ver la pantalla del computador con los asientos disponibles, entendí que el bus era de dos pisos, y que me preguntaba si me gustaba viajar en el primero o en el segundo. Bueno, siempre me ha gustado arriba, así que pedí un asiento en el segundo piso.
La confirmación a mi problema se dio cuando le pregunté el correo electrónico a una persona. Me comenzó a dictar: “blablablablablaPUNTOGarrobaGMAIL.COM…
¿Punto G, en serio le pregunté?, casi llorando de risa. Me miró como desencajado, como intentando entender cómo cresta se hizo ese correo y nadie le avisó antes.
Fue  recién ahí que la persona cachó que su correo sonaba gracioso, y eso que al parecer lo llevaba utilizando largo tiempo, es decir, nadie más se  había reparado en aquel detalle.¿ Eso me convierte en el wn más mal pensando del mundo? Probablemente
Igual me sentí mal, porque si bien no cambió el correo, ahora lo dicta como PUNTO GUÉ, y no GE.


viernes, 17 de febrero de 2017

Baño público-privado


No he tenido tiempo para escribir, pero si para analizar largos minutos como caga la gente. Y no es metáfora, es literal. Las prioridades en la vida cambian, y rara vez son para mejor.

En el último mes el destino me llevó a compartir el baño, de lunes a viernes en horario de oficina.

Hace rato perdí el miedo  a descargar tal Supertanker en un baño ajeno. De hecho, es quizá el único miedo que he superado en la vida, porque las arañas, la muerte, la impotencia, la calvicie, los taxistas, Chilevisión Noticias y una definición de campeonato de la cato, me siguen causando pavor.

Recuerdo que cuando era chico solo podía hacer en mi casa. Cuando iba donde mi abuelita por dos o tres días, me volvía estítico. Al volver a casa salía de mí algo muy semejante a lo del negro del whatsapp.

Pero un día la naturaleza llamó y tuve que hacer en un terminal de buses. Desde ahí mi vida cambió. Le perdí el miedo a cagar en cualquier parte. Fue sacarme un peso de encima, metafórica y literalmente hablando.

Volviendo al tema que nos atañe (?), en mi análisis de este baño público-privado, me he dado cuenta que no soy el único de digestión rápida en el mundo. Eso me reconforta. Lo descubrí porque entre dos y tres de la tarde, siempre hay un weón cagando. Peor, a veces hay dos o tres, ocupando los tres cupos, causando un atochamiento terrible. A eso de las cuatro parecen que ya todos hicieron su labor, porque por el baño no vuela ninguna mosca.

Pero tengo una revelación más importante, aunque igualmente irrelevante.

Antes la gente le temía a salir del closet, hoy le teme a salir del wáter. ¿Cómo así? Me fijé que cuando llego al baño y tardo mucho tiempo, por ejemplo, al cepillarme los dientes, pueden pasar 10 minutos (no me cepillo tanto tiempo, lo hago a propósito para escribir weás como éstas), y el weón, al que solo se le ven los pies, y a veces la credencial, no se mueve. No entiendo qué carajo hace, parece inerte. Hasta he pensado en llamar a algún paramédico.

Y pasan los minutos, y obviamente el loco ya hizo su labor, pero no sale ni se mueve ¿Pensará que lo culparé del nauseabundo olor que invade el recinto? ¡Jamás lo haría! El que esté libre de haber contaminado el aire de un baño, que lance la primera piedra.

Lo que puede incidir es que en estos baños públicos-privados uno termina reconociendo caras, a diferencias de un baño público, donde se comparte con puros NN, y se puede dar rienda suelta al proceso. En cambio acá, es común encontrarse con un conocido, y que un conocido cache que dejaste la cagá en el baño, o que causaste  un ruido impactante, termina inhibiendo al individuo dentro de la caseta del baño, que espera con ansias escuchar cerrar la puerta del wn que sale, para despegarse del inodoro, y así poder continuar con su anonimato. A no ser que tenga zapatillas muy recordables.

Igual, siempre es un placer contar con un baño gratis al alcance de la mano, o al alcance del poto, aunque se tenga que compartir con decenas de weones que ves a diario.

martes, 23 de agosto de 2016

Lo peor del resfrío


Creo que de los 365 días del año, pasaré unos 200 resfriado. Es casi mi estado natural.  En mis bolsillos puede faltar plata, celular, las llaves, los documentos, drogas, pelusas,   pero nunca pañuelos desechables.
Por lo mismo soy algo así como un experto mundial si de resfriado hablamos. Si Raul Sohr sabe de política, Marcelo Lagos de temblores, Guarello de deporte,  Kramer de imitar, Bachelet de gobernar(???), el SENAME de matar, Karadima del abuso, José Piñera de desvariar y Usain Bolt de carretear,  yo sé de resfríos.
El común de las personas, que no saben de este complejo tema, creen que lo peor del resfrío es el dolor de garganta, cabeza… todo el cuerpo en verdad, o la fiebre y la deshidratación que ésta causa. Pero desde mi estatus de experto les debo decir que están muy equivocados, que todos esos malestares están lejos de ser lo más malo del resfriado, porque lo peor del resfriado suele ocurrir cuando el mismo ya está pasando. Es algo así como la caña del resfrío, lo que te recuerdas otras dos semanas que estuviste una semana pa la cagá.
Y con esto me refiero a las terribles flemas, o también conocida como los pollos.
Todo comienza, como dije recién, cuando el resfrío comienza a pasar. Te sientes libre, el consumo excesivo de su majestad el Tapsin por fin logró su finalidad. Pero justo cuando estás tirando cotillón, comienza una picazón en la garganta, que se vuelve frecuente e imparable. De pronto, un sonido emerge desde tu interior, cómo si tuvieras un monstruo dentro que quiere salir a toda costa de tus entrañas. Son ellas, las flemas, que vaya a saber uno cómo llegaron ahí, pero de lo que estamos seguro, es que quieren puro salir.
La tos no para, y las flemas tienen un festival en tu interior.
Mi primer recuerdo sobre las flemas son del colegio. No sé por qué razón, pero cada vez que alguien tosía con flemas, todos al unísono decían –decíamos- Uyyyyyyyy, wacale. Y yo, que nunca he tenido identidad propia, por lo que me vuelvo parte de la masa, o más bien, me escondo en ella, participaba de este ritual, sin saber que un día estaría del otro lado de la vereda.
Llegó un resfrío que se extendió lo suficiente como para generar flemas. Ahí me di cuenta que tener esa puta picazón en la garganta era terrible. Más si tenías muchas flemas que expulsar. Peor si esto ocurría dentro de una sala de clases lleno de weones listos para hacerte bullying.
Pero lo que me pasó a mí fue peor que eso, puesto que me resfríe al final del semestre, justo para cuando tenía que dar los exámenes por no tener suficiente nota para eximirme.
Yo nunca tuve habilidades con las manos (eso suena raro), así que daba examen de Técnico Manual #carnet (Educación Tecnológica para la generación 2000). Ya hacer una weá con mis nulas habilidades era un suplicio, pero lo peor estaba por venir: a los 10 minutos de comenzar el examen me comenzó a picar la garganta. Carraspear se volvió mi modo de defensa, o más bien, mi superviviencia. Tragar saliva mi medida desesperada. A los 30 minutos, y con una sala completamente silente, comencé a sentir que la flema quería salir. Respiraba, y sonaba. Era imposible evitar toser y que escuchara en toda la ciudad.Peor, era inevitable toser y que la flema saliera volando. Ese pollo iba a sonar y ver en todas partes, y en toda la comuna iba a ser conocido como el “weon del manso pollo”.
Pasaron 15 minutos, que fueron como 50, solo concentrado en evitar que la flema sonara. Del trabajo para el examen NADA. Había renunciado a hacerlo. No podía hacer dos cosas a la vez, de hecho, todavía no puedo.
Finalmente decidí salir de la masa sin rostro y me paré. Caminé directo a la profe, y cuando estuve cerca de ella, pensé: ¿podré hablar? Quizá el pollo salga de mi boca y le llegue directo a la cara…
Sí, pude hablar y le dije: profe, necesito ir al baño… Fueron segundos de tensión, porque si me llegaba a decir inhumanamente que no, estaba re cagado.
Lo que ocurrió en el baño es digno de un documental, porque las dimensiones de ese pollo no tenían registros. El alivio al darle libertad fue tan grande, que volví feliz a comenzar mi trabajo para el examen: me saqué un 5. Dije felicidad, no habilidad.

Luego de esto alguien podría debatirme que esto no es peor que un simple malestar. Andar con mocos y terminar con la nariz roja tanto sonarse, o estar tirado casi inerte en la cama por el dolor de todo el cuerpo no es nada, pero nada ante lo peor del resfrío : las flemas.

martes, 16 de agosto de 2016

La primera vez


Este viejo y querido blog se acerca a pasos agigantados al noveno año de existencia y , por lo mismo, creo que llegó el momento de escribir sobre un tema relevante para mí, y del cual nunca he hablado: mi primera vez(!).
Sí, porque todos tuvimos una primera vez, o bueno, casi todos (quizá a alguien le falta dios).
Para hablar de mi primera vez tengo que remontarme a principios de los años noventa. El año exacto no lo recuerdo, la memoria es cada vez más frágil.
Yo era un ingenuo niño de una ciudad distante de todas las urbes chilenas, tan distante que conocer el metro o cine fue una cosa de tardó muchos años en llegar, tanto, que ya era mayor de edad.
En ese contexto, mi mente todavía era limpia, no conocía en doble sentido, ni el sentido del doble sentido, tanto así que chistes como “mama esta presa” me parecían tan fomes como una rutina de Meruane.
De hecho mi mente era tan pero tan limpia, que una vez en el colegio un compañero me preguntó ¿Cachai el 69…supongo te gusta? Y yo, que tengo un toc sobre los números pares (del que hablé aquí) dije: no, prefiero el 96. Y ya iba como en octavo básico…
Y ustedes se preguntarán… ¿Cómo este wn tan aweonao tuvo su primera vez?
La historia es mágica…
Fue en la plaza de la ciudad. Sí, en el lugar más concurrido de mi ciudad ocurrió ese fantástico momento…
Fue una tarde-noche de verano. Estaba con un primo y mi hermano. De pronto vimos una extraña habitación en plena plaza… ¿Qué era? Nos preguntamos ingenuos totalmente…
Nos envalentonamos y decidimos entrar al lugar, que estaba repleto de personas extasiadas, agitadas, sudadas y muy alegres. Lo que ocurrió ahí marcaría para siempre mi vida…
El lugar estaba lleno de enormes máquinas, que emitían imágenes y sonidos completamente extraños para mí. Jamás había visto ni imaginado algo semejante. Fue amor a primera vista…
A los pocos momentos me decidí a dar el paso y convertirme en un hombre de una buena vez…
Caminé hasta la persona que atendía y le pregunté por los precios…
¿Cuántos cuesta?
Depende de tu habilidad y capacidad de “aguantar”, pero por 200 pesos puedes estar como cinco minutos…
¡200 pesos!  Igual era harta plata para mí en ese tiempo. En realidad, sigue siendo mucha plata para mí hasta el día de hoy…Pero bueno, había que asumir la responsabilidad y gastar las pocas monedas que tenía. Nada es gratis en la vida, eso siempre lo tuve claro.
Me paré frente a ella. Era enorme, me superaba por altura por mucho. Debía tener unos 10 años más que yo, y se notaba. Le habían dado duro, había sido manoseada, a ratos con violencia, se notaba el maltrato…
A pesar de eso, estaba encandilado por su belleza, y su misterioso contenido…
Despacio, nervioso, sin saber bien de qué se trataba, temeroso por equivocarme, lentamente inserté, con la mano temblorosa, por la ranura… la ficha para jugar en esa tremenda y hermosa arcade.
Paf, termine de meter la ficha, y comienza… Reconozco que no duré mucho, por no decir nada. Era nuevo, no sabía de qué se trataba, así que fue algo pasajero. Solo el tiempo y la práctica me harían experto.
Imposible olvidar su nombre: New Rally X se llamaba. Fue con New Rally X mi primera vez, la primera vez que jugué un videojuego.

Y como todos saben, la primera vez no se olvida jamás.



jueves, 11 de agosto de 2016

A pesar de todo: dos años después


El 26 de julio de 2014 escribí “A pesar de todo “(ver acá) donde exponía el dolor de ser fanático del fútbol, por ser malo para la pelota, hincha de un equipo que siempre sale segundo y nacer en un  país donde la selección se enfrenta a constantes fatalidades como el mítico palo de Pinilla, que fue el gran motivador de aquel artículo.
Dos años después todo cambió y lo imposible ocurrió.
Bueno, hay una cosa que no cambió. Sigo siendo malo para el fútbol, pero tal como lo dije la vez anterior, el puesto de arquero minimiza nulo talento en el fútbol. Incluso, me he dado maña de ganar algunos campeonatos de baby, incluso una medalla de mejor arquero, claro que usufructuando de las habilidades de mis compañeros de equipo…
Pero bueno, hay otras cosas que si cambiaron…
Había cosas que me sabía de memoria. Las tabla (hasta la del 7 no más), los colores en inglés (los colores que conocemos los hombres), las capitales regionales (cuando habían 13 regiones, ahora ni puta idea) y los países que no habían ganado nunca una Copa América.
Lo recitaba como un dato doloroso para demostrar mis amplios y profundos conocimientos en el fútbol (?)…
Yo: Apuesto estás dos lucas, que es todo lo que tengo en la vida, a que no sabís que países nunca han ganado la Copa América, CTM (siempre he sido violento para plantear preguntas)
Otro wn: fácil. Bolivia, Perú y Surinam, po. Hasta Solabarrieta lo sabe…
Yo: no cachai ná, aweonao de mierda (también soy violento al responder). Nunca la han ganado Ecuador, Venezuela y… CHILE.
Es que ganar una Copa América parecía tan remoto, como tener una pensión digna, ser atendido antes de morir en un hospital  o ganar alguna vez en la Haya.
Pero desde que escribí quejándome por la mala suerte de ser chileno  fanático del fútbol, Chile no solo ganó la Copa América una vez, sino lo hizo dos veces (!). Y lo más increíble, es que las dos contra ARGENTINA.
Sí, Argentina la selección que siempre miramos para arriba, fue derrotada dos veces por la roja de todos.
Pero quizá lo más milagroso que ha ocurrido en estos dos años es que otra espina clavada tuvo también un desenlace feliz: la cató fue campeona.
Es verdad. El CAMPEONATO FUE UNA MIERDA,  y básicamente salió campeón el menos malo entre los equipos más malos de primera división que se tenga memoria, pero igual  que los campeonatos obtenidos por Chile frente al rival que pensamos nunca vencer, Argentina, la cato tuvo su revancha con la historia: fue campeona gracias a  que OTRO EQUIPO SE CAGÓ.
Sí, porque hubiese sido imposible ser campeón sin que O’Higgins se cagara de forma tan catolicesca. Mario Salas, no robes, no es tu mérito..
¿Y ahora qué?
En realidad no estaba preparado para vivir alegrías. Me había acostumbrado a sufrir.
Ahora que conocí lo que es ganar, es difícil plantearse el futuro.
¿Volveremos a ganar una Copa América?
¿Se cagará otro equipo tan escandalosamente para que la cato vuelva a campeonar?
¿Ganaré otra medalla como mejor portero?
Probablemente la respuesta para todas esas preguntas sea NO, por no decir NICAGANDO.
¿Entonces que deparará el futuro?
¿Y si en una de esas pasa otra vez y volveremos a celebrar?…

Y si no pasa, da igual. A pesar de todo me gusta el fútbol.