El Resumón profesionales en la desinformación

domingo, 15 de junio de 2014

Los daltónicos llegaron al poder


Roja hay una sola(!?)

En las pichangas, que en mi pueblo llamamos “revoltosas”, da lo mismo el color que usemos, total, nos conocemos suficiente como para no confundirnos. Cuando  intentamos subirle el pelo a la weá, o nos enfrentamos contra  clásicos rivales (que igual son conocidos), nos ponemos de acuerdo en  los colores. Si hay presupuesto, difícil cuando el tercer tiempo exige altas  sumas de dinero, los equipos se diferencian por camisetas. Cuando no, se ponen de acuerdo en llevar un color. Vamos de azul, reciclando camisetas de la U. Vamos de blanco, usando una del Colo Colo. Hace frío, nos ponemos una weá de la UC.  Vamos de rojo, sacamos del closet una camiseta de la selección. Vamos de amarillo, nos ponemos una de San Luis. En realidad nadie tiene una camiseta de San Luis, así que seguro todos aparecen con una de U de Concepción(?). Vamos impresentables(?), usamos una de San Marcos de Arica.
En el colegio tuve una experiencia con esto de los colores. Mi curso se dividió en dos equipos, y obviamente, fui el último en ser elegidos. Tarados, todavía no me descubrían. Exploté tarde, y de esa explosión todavía no me recupero, así  que 15 años después, sigo siendo el último en ser elegido.
La cosa es que como ambos equipos vestíamos igual (polera blanca era el uniforme oficial en educación física), y luego de una reunión que tardó cerca de 22 segundos, se decidió por la sana opción de  que un club fuera con polera blanca, y el otro, SIN POLERA.
CTM, yo era flaco, mis pezones no estaban bien formado,  mi ombligo no había sido limpiado hace meses y además era tan blanco, que igual me iba a confundir con el equipo rival(?). Escapar de esa encrucijada me hizo extremar recursos. Pensé en hacerme  el wn y salir caminando lentamente por un costado. O inventar una lesión. O fingir homosexualidad.
Como mi fortuna nunca ha sido buena, finalmente mi equipo fue el que decidió ir sin polera. Bueno, en él estaban los más guapos, no les costó mucho ofrecerse. Y ahí quedé yo, sin saber qué hacer, hasta que se me ocurre decir una frase que cambiaría mi vida: YO VOY AL ARCO.
El portero es el jugador que siempre lleva una camiseta distinta, rara vez acorde a los colores tradicionales.
 Bueno, para diferenciarme de los jugadores de campo de mi equipo, seguí usando polera, aunque finalmente, muchos creyeron que era el delantero del club con poleras, lo que produjo que me dieran hartos pases en vez de patear. Eso benefició mucho mi rendimiento. Desde entonces juego al arco.
El color de una camiseta define mucho. Comprar una camiseta,  sumado a lo caro que son, con los colores tradicionales es parte esencial del hincha. Aunque mucho andan de moda usando camisetas foráneas (qué es eso de ser hincha de un club de otro país ante que uno del tuyo), la camiseta es el vínculo principal entre un fanático y su club.
Pero a la señora FIFA ahora le dio porque las camisetas tienen que diferenciarse de tal modo, que una selección  vaya de claro y otro de oscuro.
¿Y a quién chucha le importa esto? Esa misma pregunta me hice cuando decidí escribir esta weá, así que asumo que nadie lo leerá, y como nadie lo leerá aprovecho de dejar un mensaje: Bachelet, eres la mejor presidenta de la historia de Chile. Me excitas un poco :3
Continuando con esta mugre, esta nueva norma de la FIFA repercute en lo siguiente: la ROJA española jugó de BLANCO frente a la NARANAJA MECÁNICA que vistió de AZUL.
Chile, que tiñe de rojo los estadios en los que juega, ira de BLANCO frente a España. Qué weá dirán ustedes, si España también viste de rojo, pa qué reclamai weon. Puta, es que España jugará de NEGRO contra nosotros. Rematamos la fase grupal contra la naranja mecánica, que va a azul, mientras la roja de todos, nuevamente de blanco.
¿Y la tradición? PICO, da igual, la cosa es que en la TV se diferencien los colores. Ni cuando la tele era en blanco y negro hueviaron tanto por esto.
¿Cuál es la explicación? Una  sola, los daltónicos llegaron a la FIFA. Y tengo miedo, si siguen tomando el poder, no duden semáforos blancos y negros y arcoíris de 4 colores.
Pero lo que más me quita el sueño es la posibilidad que las tabletas del  Tapsin día y noches sean del mismo color. ¿Se imaginan eso? CAOS TOTAL

1 comentario:

Fox dijo...

Con la bandera de la diversidad se van a ir a la cresta