El Resumón profesionales en la desinformación

lunes, 20 de julio de 2009

El periodo que está entremedio de toda la mierda


Cada primera semana de marzo al reanudar mis labores que la sociedad, y en gran parte mi familia me obliga, pienso en ese lejano claro de luz entremedio de la tempestad que son las vacaciones de invierno.
Pero el periplo para llegar a ese hermoso momento consta de muchos malos momentos, entre los cuales están todas esas veces que la irresponsabilidad ya crónica nos deja con todo un montón de trabajo acumulado, que es distinto a andar acumulado, afectando directamente a nuestras hermosas horas de sueño, y horas de sexo para los que tienen la suerte, y eso es andar acumulado.
Pero el ser humano se acostumbra a todo, incluso a dictaduras de 17 años y seudo democracias de 20, y ya cuando es abril asimilas la eterna angustia de no poder cumplir con los mínimos requisitos que te piden los explotadores profesores o jefes( depende de su condición). Sacar la vuelta se convierte en el deporte con uso de pelotas favorito, incluso por sobre el fútbol. Por uso de pelota me refiero a “tirarse las weas”.
Las vacaciones de invierno pierden importancia en ese momento, ya no está presente en tu cabeza, y cosas como la nueva compañera de intercambio y su tremendo culo pasan a ser parte del diario vivir. Un culo arregla cualquier mal momento.
Si tienes suerte hasta te puedes encontrar a una nueva pareja, o en su defecto, cagarte a tu polola con una nueva chica.
Pero todo se vuelve color de hormiga con el fin del semestre, cuando todo este adormecimiento hermoso de la rutina y de la mediocridad de cumplir con lo mínimo se vuelve en tu contra, y te das cuenta la media cagadita que tenis con todo.
Primero tu novia ya se dio cuenta que te la cagabas porque ni trabajo te diste de disimular la relación paralela, más cuando incluso en la intimidad confundiste el nombre de ella con el de la amante.
Luego te fijas que las notas (primera vez en el año que recuerdas que tienen un porqué) no cuadran con el promedio para salvarse, y esas notas moradas se convierte en un moretón agónico y doloroso de esperanza.
Y por último que ya es Junio y todavía no cambias el cepillo de diente, que desde Marzo está más chascón que M.E.O luego de un polvo con la Karen.
Es ahí cuando las vacaciones de invierno se vuelven en todo lo que Marzo representaba para ti, el periodo que está entremedio de toda la mierda.
Deseas llegar a esas semanitas, las idealizas tanto como esa minita que no te da la pasada, casi piensas que las vacaciones serán suficiente para reformular tu vida por completo, para no cometer los mismos errores, para resetear y ser un nuevo individuo acorde a los parámetros cristianos, hasta piensas en ser donante de órganos y voluntario para hacer medias aguas, casas donde medio te cagas de frío, medio te mojas con la lluvia, en definitiva, Chile a medias.
Pero el fin de semestre, el juicio final que cada seis meses nos toca la puerta, hace todo lo posible para que los días pasen lo más lento posible, como candidato presidencial que lleva ventaja y la comienza a perder paulatinamente.
Las drogas que consumías por simple placer hace un par de semanas, hoy son el remedio perfecto para evadir el dolor de cabeza por tanta huevada que tienes que hacer y que sabes en el fondo que ni cagando alcanzas.
Cada día del fin de semestre son una prueba a tu condición mental, que hasta no hace mucho usabas en su minima capacidad o la llenabas de cosas como el alcohol, sexo y alcohol con sexo como resultado.
Muchos comienzan a perder el juicio en pleno fin de semestre, muchos descargan el tema el osito gominota para escucharlos en sus mp3, varios intenta suicidarse colgándose de una soga ecológica hecha por todas las pruebas con rojo que tienen o las hojas en blanco que deberían estar escritas con trabajo, algunos incluso cambian de sexo o intercambian sexo con personas pocos convenientes.
Los simpáticos se vuelven detestables, los detestables ahora son insoportables, los insoportables se convierten en repudiables y los repudiables se transforman en connotados políticos.
Comienzas a ver la vida en la perspectiva de un largo túnel oscuro, donde la única salida es una tenue luz al final que se llama vacaciones.
Todo anda mal, dejas de dormir, dejas de comer, dejas de cagar tranquilo, se te cuece el poto por no tener tiempo de limpiarte bien, pierdes el promedio de once pajas semanales, todo para tratar de enmendar el desastre de tres meses de flojera mental.
Hasta que finalmente sin darte cuenta, ya sin novia, con dos ramos sepultados para ser desenterrados el próximo año y con el mismo cepillo de marzo llega el momento esperado, las vacaciones de invierno.
Lastima que el clima te da bofetadas de frío, lluvias e inundaciones que no te permiten disfrutar del aire libre las esperadas vacaciones.
Decides recluirte gran parte del periodo en tu casa, ya a los veintiyalgo de edad no estás para burlarte del clima adverso, más con la tirana (!) ah1n1 asechando.
Estar en el dulce hogar es una buena oportunidad culturizarse leyendo algún libro, o para avanzar trabajo para el semestre que viene y así poder terminar de mejor manera ese periodo. Se supone que los humanos de los errores aprenden, y una vacaciones de invierno siempre será una buena oportunidad para poner a prueba dicha frase.
Pero tiempo pasa más rápido que eyaculador precoz, y al final de las vacaciones te das cuenta que son una mierda, que nadie puede disfrutar de un par de mugrosas semanas con lluvia día por medio, con un frío que te encoje hasta el cuatro letras y con resfríos permanentes por culpa de que la casa se inundó cada lluvia porque los vecinos conchesumadres le echan basura al canal.
De avanzar para el siguiente semestre absolutamente nada, de leer un libro menos, si con suerte te diste la paja de hacer la cama, a muy duras penas te duchaste(con el frío nadie puede) y de hecho todavía no cambias el cepillo.
Es así como de nuevo llega el momento en que debes volver al mundo cruel lleno de mínimas obligaciones que apenas cumplirás, y lo peor de todo que un puto dolor de muela pone las cosas peor aun.
En el fondo sabes que debiste comprar ese maldito cepillo y que las vacaciones de invierno no alcanzan ni para espejismo de buen momento que nunca llegó ni mereciste.

2 comentarios:

Fox dijo...

Los gringos tienen vacaciones de verano ahora...

Acuarela.- dijo...

vacaciones *babea*
auque tantas, me aburren